Audiovisuales, De Joan-Lluís Lluís, Pastiche, Sin categoría

228- Culebrón venezolano

Cada día del año
capítulo 228

OSCAR JESÚS escribiendo en un ordenador en un salón colonial. A su lado, un vaso con whisky y unos cubitos de hielo. La puerta se abre de repente, aparece OLALLA FRANCISCA enfurecida.

OLALLA FRANCISCA
Me mentiste, ¡jugaste conmigo, Oscar Jesús Arenas de Larios de todos los Santos del Cielo Azul!

OSCAR JESÚS
Nada más lejos de la verdad, mi corazón. Mi mayor motivación eres tú, ¿en qué te voy a engañar?

OLALLA FRANCISCA
coge un papel arrugado y lo lanza encima de la mesa
Le escribiste una carta a otra… ¡Yo no puedo soportar más este infierno!

OSCAR JESÚS
Mi terroncito de azúcar. Solo es otra versión de mi carta para pedir trabajo… Hay que demostrar que tengo experiencia pese a mi juventud, tengo que hacerme con un puesto de trabajo para que podamos huir de aquí y casarnos…

OLALLA FRANCISCA
sacándose un papel enrollado de entre los pechos
¿Y esta carta llena de porquerías?

OSCAR JESÚS
Es otra carta, ya sabes que cada día la escribo imitando un estilo distinto para lograr trabajo en una agencia de la capital. El mercado me obliga a cosas así.

OLALLA FRANCISCA
¿Y el mercado te obliga a acostarte con otra?
estrella el vaso de whisky contra la pared
Oh, estoy consternada, cuando Luís Alberto me mostró estas cartas quería morirme, y de hecho lo intenté, pero la mano de Dios y de Deisy María lo impidieron.

OSCAR JESÚS
Mi vida, son ficciones, son sueños… Es una fabulación creativa para conseguir trabajo.

OLALLA FRANCISCA
Sabes que no tienes ninguna necesidad de trabajar, pues nada te falta en la hacienda de mis padres. Además, Luís Alberto, tu compañero de universidad me dijo que con tu título debería bastarte.

OSCAR JESÚS
¿Y, perdona mi suspicacia, pero, por qué te dio esas cartas Luis Alberto? Acaso quiere provocar nuestra ruptura?

Se rompe el ventanal e irrumpe LUÍS ALBERTO, magullado.

LUÍS ALBERTO
Vine tan rápido como pude…

OSCAR JESÚS
sacando un revólver de un cajón
Tú, perro traidor. Desde que empecé el máster me di cuenta que algo no encajaba contigo… Seguro que tuviste algo que ver con que perdiera mi anterior puesto y ahora me quieres quitar a Olalla. Tendremos una charla cara a cara y si no me convence lo que me cuentas, te voy a matar y lanzaré tu cuerpo al mar para que lo devoren los tiburones…

OLALLA FRANCISCA
¡NO!

LUÍS ALBERTO
Cálmate, Oscar Jesús, por Dios. Puedo explicarlo. Sí, traté de provocar vuestra ruptura, pero escúchame…

OSCAR JESÚS
disparando
¡No pienso escucharte, maldita sabandija carroñera!

LUÍS ALBERTO se agarra el pecho en un gesto de dolor, la sangre brota entre sus dedos.

OLALLA FRANCISCA
acercándose a LUÍS ALBERTO, hablando a OSCAR JESÚS
¿Qué hiciste, Oscar Jesús?

LUÍS ALBERTO
agonizando
Traté de ponerte en contra de Oscar Jesús, Olalla, te engañé, pero fue porque vuestra relación está prohibida…

OLALLA FRANCISCA rompe a llorar, OSCAR JESÚS cae de rodillas.

OSCAR JESÚS
No, yo amo a Olalla Francisca hasta el punto de matar por ella. Ninguna ley puede oponerse a un amor tan fuerte.

LUÍS ALBERTO
entrecortadamente
Oscar Jesús, Olalla Francisca. Ustedes dos son hijos del mismo padre… Son hermanos

La cabeza de LUÍS ALBERTO se gira, está muerto. OLALLA FRANCISCA se gira hacia OSCAR JESÚS

OSCAR JESÚS
asustado
Esto no tiene nombre… ¿Qué más puede pasar? ¿Cómo puede explicarse, como puede contarse esta tragedia?

OLALLA FRANCISCA
llorando, acercándose a OSCAR JESÚS, calmándole
Oscar Jesús, componte. Si no te digo esto ahora no sé cuando te lo diré y es importante después de esta noticia oscura…

OSCAR JESÚS
llorando
Dímelo ya, Olalla.

OLALLA FRANCISCA
Estoy embarazada.

CONTINUARÁ…

Standard
Evocativas, Experimentales, Formales, Sin categoría

227- Sinestesia

Mi nombre es crujiente, Oscar, y está envuelto por unos apellidos de suave terciopelo, Arenas Larios.

Entierro bajo pesadas letras la incisiva luz de la pantalla, contando mi amarga historia. Me quedé en una situación pantanosa: joven y desempleado en un sector en contracción. Eso contrastaba con mis ambiciones brillantes: ser redactor creativo en una agencia de publicidad. Ante eso me condené a luchar contra la altiva blancura de la hoja, en conjurar ásperos caracteres y melodiosas frases para reinventar a diario mi insípida carta de presentación y terminar saciando algún día mi sed de liquidez y estabilidad.

Y es que mi aséptico perfil por sí mismo no iba a llegar a ningún lado: obtuve una gris licenciatura en publicidad en 2012, que decidí complementar con un vistoso máster en psicocreatvidad que aún estoy terminando. Paralelamente, empezaba a probar los sinsabores y las mieles del mercado a laboral, desde un puesto muy apetecible en una agencia multinacional. Muchos afirmaron que me veían verde, pero quizá se tratara de una viscosa ilusión, pues mi motivación me endurece y la silenciosa experimentación me mantiene en constante crecimiento.

¿Quieres oler el perfume de mis ideas y catar las piezas de mi book? Tendrás una oportunidad para ello si me concedes una cálida entrevista. Sin embargo, te lanzo un reto escurridizo para entonces: quizá te interese ponerme a prueba con unas palabras envenenadas que convertir en mi melosa carta de mañana…

Standard
Emocionales, Sin categoría

226- Carta a mí mismo a los 33

Hola Oscar,

Te escribo desde tus 23 años. No te lo tomes a mal, pero eres una excusa más para escribir mis (tus) cartas para pedir trabajo. Este estilo era distinto a los demás y a estas alturas del proyecto, no le hago ascos a nada. Espero sinceramente que te tomaras la molestia de llegar a las 365 cartas para pedir trabajo. Hoy voy por la número 226 y tengo que admitir que  se me está haciendo pesado, así que confío que no me dejarás como un bocazas que incumplió su promesa.

De verdad: tengo esperanzas puestas en ti. Deseo que mejoren muchas cosas, que esto empiece a levantar cabeza y que, en parte, sea gracias a la iniciativa y al empuje de nuestra generación. Espero que hayas hecho algo más que quejarte y escribir y que jamás dejaras de probar vías nuevas.

Supongo que Oscar Arenas Larios seguirá al pie del cañón, que terminarás el máster y que encontrarás trabajo, ya sea en una agencia de publicidad o, mejor todavía, que simplemente, des con el puesto de tu vida. Lo mismo has ganado algún premio o eres director creativo… Sea lo que sea lo que te haya deparado la vida, no pierdas jamás la motivación ni las ganas de experimentar. Sin duda, son lo que te ha llevado hasta dónde estás y lo que te llevará aún más lejos. Porque ¿seguirás escribiendo, fuera del trabajo, retándote a diario, verdad?

Por cierto, tengo varias dudas, ¿cuándo dejaron de desautorizarte diciéndote que eras demasiado joven? ¿Qué dirías ahora de tu book de novato? ¿Se te habrán ocurrido, diez años después, aún más estilos a los que adaptar tus cartas para pedir trabajo?

Standard
Formales, Sin categoría

225- Humilde

Hola, buenos días. No quisiera molestar, al ser fin de semana y esas cosas, nunca se sabe…  Verá: estoy buscando trabajo en una agencia de publicidad. Puedo trabajar de lo que sea, pero si pudiera ser, me gustaría entrar como redactor creativo, porque esa es mi especialidad, aunque tampoco soy nada del otro mundo. Y me llamo Oscar Arenas, aunque dudo mucho que haya oído hablar de mí.

He escrito alrededor de unas 225 cartas de presentación distintas partiendo del mismo texto y como apenas le saco 100 cartas al record actual, el gran Joan-Lluís Lluís, si no le interesa verme, de verdad que lo entenderé. Y, de paso, quiero decirle que me parece una osadía  por mi parte tratar de desbancar a un autor consagrado con mi escasa experiencia. Para compensar eso, quiero suplir mi insignificante destreza con disposición y ganas de trabajar, por lo que trataré de alcanzar las 365 cartas para pedir trabajo, aunque tampoco está claro que lo consiga.

Más allá de eso, mi perfil no destaca por ninguna razón: pasé una temporada en una pequeña agencia multinacional mientras cursaba un máster que, pese a mis esfuerzos, aún no he logrado terminar. A nivel anecdótico, también me licencié en Publicidad, pero con la pérdida de calidad de la educación y con la de licenciados que hay por el mundo, dudo que sea un dato muy relevante.

¿Sería mucho pedir solicitar una entrevista? Realmente imagino que usted tiene poco tiempo y que no tiene por qué querer invertirlo en alguien como yo. En ese caso, le pido que ignore esta carta y no me lo tenga en cuenta. Sin embargo, si pudiéramos comentar las campañas en las que se me permitió hacer mis pequeñas aportaciones, sería todo un honor para mí. Por supuesto, sería yo el que me adaptaría plenamente a su disponibilidad. Y si aún no he colmado su paciencia ni mi atrevimiento me encantaría pedirle ayuda en mi proyecto: ¿tiene alguna propuesta de estilo a la que adaptar esta misma carta para otra ocasión?

Muchísimas gracias por su tiempo, de verdad. Aprecio mucho su gesto. En serio.

Standard
Coloquiales, Musicales, Pastiche, Sin categoría

224- Canción romántica

Eres lo que hace latir mi corazón
lo que me saca del pozo de la depresión.

Te escribo cartas allí donde estés
y tu me dejas el corazón del revés.

Pero mi amor por ti no escatimaré
a todo el mundo se lo contaré.

Cada día será nuevo a tu lado
con cada latido, más enamorado.

Por ti renunciaría a todo lo que sé
a la carrera, al máster, al nivel C.

Yo por ti daría mi vida
solo con que tu mirada me lo pida.

De mil formas disintas
con melodías variopintas

Háblame, dime cómo quererte
que yo cada día quiero verte…

Porque tuuuu… Eres mi futuro empleo
y un día estaremos al fin juntos… creeeoooo…

Standard
De Raymond Queneau, Evocativas, Propuestas, Sin categoría

223- Onírica

Hoy he tenido un sueño rarísimo. Sin saber muy bien por qué, estaba en paro y tenia que ir a renovar la prestación. Me encantaría saber por qué sueño eso, porque yo ya llevo un año y cuatro meses trabajando. Pero es que eso era solo el principio: la oficina del paro era algo así como la Cámara de los Secretos de Harry Potter y después de coger número, me llamaron por megafonía… Oscar Arenas Larios, así alto y claro, enlatado pero con eco. Como un escalofrío del cóccix a la nuca…

Resulta que el funcionario que me había tocado era mi padre. Le dije que, por favor, me consiguiera un trabajo, pero él me ignoraba y hacía como que no conocía. Empezó a hacerme las típicas preguntas comprometidas y muy de departamente de recursos humanos: que si cuál era mi motivación, si realmente estaba dispuesto a probar algo nuevo… Realmente agobiante. Entonces, mi padre se enfada y se marcha. Entonces me llama al móbil aquella chica que me gustaba en la universidad y que no he vuelto a ver desde que me licencié. Ella tenía el pelo teñido de lila, aunque no sé cómo podía vérselo por teléfono…

Me dijo que si le escribía 223 cartas de amor accedería a acostarse conmigo y bueno, ya sabes que cada noche tenemos un sueño erótico. La penetré de formas que no sabía que se pudiera penetrar a una mujer… Y de hecho, siendo un sueño, tengo serias dudas de que sea anatómicamente posible hacer el amor en esas posiciones… No sé de dónde saqué las 223 cartas, pero el caso es que me la tiré, en mis sueños, claro.

Y entonces la locura más grande de todas: dejo a la chica a medias porque me entra una urgencia terrible por conseguir trabajo y no tener que volver a la oficina del terror: si he podido escribir 223 cartas, podré escribir 365 para demostrar mi habilidad con la escritura y poder mandárselas a un montón de gente (y eso que soy de ciencias). Realmente es una cosa rara, porque cada carta debía ser distinta a la anterior, pero en fondo todas debían decir lo mismo. Casi parecía un anuncio de esos que no se entienden.

En ese momento, vuelvo a la oficina del paro, así, porque sí… pero todo estaba lleno de sábanas (iguales a las de la cama dónde había estado hacía un rato) y empezaba a aparecer gente, entre ellos la chica esa y también mi padre, pero también compañeros del máster, gente que conocía y gente que no… Y todos me hacían alguna propuesta para escribir mis cartas. Un delirio.

Al final, con las pulsaciones a tope, les grito a todos que, si solo tengo 23 años, yo no puedo con esto solo. Y entonces va y todos se abalanzaron sobre mí, como zombies, hasta que desperté.

Una propuesta de Àngela Maria.

Standard
Coloquiales, Propuestas, Sin categoría

222- FAN

¡Hola adverfans!

A parte de ser Oscar Arenas Larios, hoy soy la persona más feliz de la tierra, de verdad, no os lo vais a creer: ayer fue el mejor día de mi vida. Porque le conocí, aunque yo ya lo conocía: ¡¡Lo sé todo de él!! Pero, quiero decir que lo vi en persona, frente a frente… ¡que lo toqué!

Sí, adverfans, al que ha hecho posible que al que me motivó a publicar en la red y al que con todo lo que hace, inspira mi día a día, y al que ha hecho que nos conozcamos todos los advefans… Ay que me emociono…

Resulta que buscaba un redactor creativo. A mí me da igual el puesto si es para estar a su lado. La gente no lo entiende porque no pueden ver que mi vida gira entorno a él. Pero a mí me da igual, su presencia es lo único que necesito para motivarme y vosotros ya sabéis, adverfans, que si nos ofrecen dieciséis horas al día y sin cobrar, da igual: todo sea por verlo cinco minutos al día.

Total, que le mandé mi book, casi de perdidos al río, porque la esperanza es lo último que pierde un adverfan. ¡¡Y me dijeron que querían entrevistarme!! Resulta que yo tenía una cierta experiencia, de un año y a parte la carrera y el máster, así que me llamaron para entrevistarme. ¡¡Qué nervios, adverfans!! Claro, no me llamó ÉL personalmente, pero sí me dijeron que me iba a entrevistar… Me temblaban las piernas, estuve un día entero tartamudeando y una semana sin escribir… madre mía.

Entonces me digo… tengo que hacer lo que sea para impresionarle, claro. Y empecé a escribir una carta de presentación, y luego, otra, y otra y otra… Quería llegar a las 365 para pedirle “un año a su lado” o algo así… pero me quedé en 222 porque después de varias horas sin dormir y con taquicardias, pues ya era hora de ducharse e ir a la entrevista.

¿Y cómo fue la entrevista, diréis? Pues casi me desmayo. No me lo podía creer: él y yo solos en una sala y escuchando lo que yo decía. Si es que era capaz de decir algo… Recuerdo que me dijo que me veía muy joven y yo le dije que sería capaz de hacer lo que fuera para trabajar con él y compensar eso. Que podía demostrárselo y tal…

Bueno, si después no me fue bien la entrevista, eso es otra cosa, pero lo vi, le estreché la mano y estuvimos hablando un buen rato. Ya me puedo morir.

Una propuesta de Cristina Vila

Standard
Coloquiales, Propuestas, Sin categoría

221- Andalú

¡Quillo! Que me llegao a tu agencia con er caló que hace… Mira, sabe que etaba en un sitio mu güeno, con grande cuenta… ¡Pue ya no! Me han pegao una guantá y me quedao sin trabajo… que malafoya la crisi… ¡Se ha ecasharrao el negocio, la economía y tó! ¡Pero yo no me acoquino!

Ecushame una mijita, me daba yuyu quedarme en el paro, quillo y me pegao una jartá de ecribí… Yo, y con lo pejiguero que soy ya he escrito má de docienta veinte carta, total pa qué, ¡pue pa demotrá que valgo! Unponé: hoy pueo etá ecribiendo azín, pero mañana alomejó imito a un vaco o a lo que tu me pía, porque también ecribo lo que me digan, ¿zabeono?.

La verdá que ya etoy ringao de etudiá, que ya con la carrera y el máter tengo batante, pero como zoy un porrúo digo, pue aquí por mi narice que conzigo trabajo, ¡ojú!

¿Que si quiero que me entrevite? ¡No ni ná! Venga, no me sea desaborío y no tomamo una aceitunita, una cañita y mientra me dice cómo podría ecribir eto mañana…

Una propuesta de Jose Ildefonso

Standard
En verso, Sin categoría

220- Romance*

Soy Oscar Arenas Larios
otro creativo en paro.
Mando cartas de socorro
para firmar un contrato;
doscientas veinte ya van
todas a diario, sin fallo.
Aunque siempre las varío,
este hecho está muy muy claro:
comparten un corazón.
La maña me llena el plato:
con carrera y medio máster,
y pese a mis pocos años,
ya tengo cierta experiencia
pues en agencia he currado.
Reescribiré estos versos
de nuevo experimentando
con las letras y el estilo,
sin embargo, ahora acabo.
Espera, que hay algo más:
entrevístame, ay que majo,
olvidemos mi book.
Piensa y juega a ser malvado
y dime cómo escribo esto
que otra carta te disparo.

*Una composición poética de extensión variable siempre compuesta por versos octosílabos con rima asonante en los pares.

Standard
De Joan-Lluís Lluís, Formales, Sin categoría

219- Definitorio

Hola,

Mi forma de ser conocido y nombrado responde al premio de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, al conjunto de partículas entre 0,063 y 2 mm. fruto de la erosión y a una marca de bebidas espirituosas originaria del sur de España.

Estoy buscando una ocupación remunerada definida por un contrato laboral en una empresa dedicada a la prestación de servicios de comunicación, estratégicos, creativos y de imagen para marcas de todo tipo; y, para lograr dicho fin he escrito 219 mensajes mandados por correo postal de un remitente a un destinatario con el objetivo de mostrar mi identidad y mis credenciales a alguien que todavía no las conoce. Seguiré escribiéndo lo mismo de forma desigual a anteriores manifestaciones cada lapso de 24 horas en las que la Tierra da una vuelta sobre si misma para poner a prueba mi facultad de llevar a cabo un determinado proyecto, como por ejemplo acondicionar y preparar el encaje de textos a distintos aspectos formales característicos de un ámbito o un grupo humano.

Sobre mí te puedo comunicar un hecho: que se me confirió el grado de licenciado en 2012 y que estoy terminando una titulación universitaria de postgrado habitualmente posterior a las carreras convencionales. Además, he pasado más de un período de tiempo correspondiente a una vuelta de la Tierra alrededor del Sol en una empresa dedicada a la prestación de servicios de comunicación, estratégicos, creativos y de imagen para marcas de todo tipo

Aunque parezca que no he alcanzado la edad adulta pese a haber salido de la niñez, mis ganas de  poner a prueba y examinar la virtud de algo, así como mi animación para ejecutar mis tareas con interés y diligencia pueden igualar en opuesto el sentido de lo primero.

Si mantenemos una conversación con el fin de valorar mi adecuadión a un puesto de trabajo podemos emitir juicios y consideraciones sobre las acciones comunicativas, publicitarias y de índole creativa que he realizado hasta el momento. Sin embargo, al final lo que importa es si tendré talento o calidades para hacer las que tú demandes. ¿Por qué no me haces una proposición o me das una idea con el fin de adaptar a ese modo o manera la escritura de este mismo mensaje mandado por correo postal de un remitente a un destinatario, a realizar el día que seguirá inmediatamente al de hoy?

¡Gracias por dedicarme un lapso del transcurso de tu existencia!

Standard