De Joan-Lluís Lluís, Sin categoría

289- Epitafio

Aquí yace

Oscar Arenas Larios

28 de diciembre de 1990 – 20 de abril de 2014

Redactor creativo y experimentador incansable, siempre demasiado joven para el descanso eterno; más quedará en nuestra memoria por su trabajo incansable escribiendo 289 versiones del mismo texto.

Rogamos eleven una plegaria y una propuesta de estilo para la eterna creatividad del alma de este malogrado publicitario, desaprovechado psicocreativo y exbecario de OgilvyOne.

E.P.D.

 

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De Joan-Lluís Lluís, De Raymond Queneau, Estándares, Sin categoría

288- Otras hipotesis

Hola,

Me llamo… ¿Oscar Arenas Larios, Julio Iglesias Puga o Elvis Presley? ¿Y a qué me dedicaba? ¿A la redactor creativo, a la desactivación de explosivos, a la doma de orangutanes?

La cuestión es que busco… ¿trabajo, mi mechero, el amor de mi vida?

¿Cómo pienso encontrarlo? ¿Ecriviendo 365 versiones de esta carta, escaneándome la cara y colgándola en Facebook, anunciándome en la sección de relax?

¿Todo ello para qué? ¿Para demostrar mi habilidad, por una apuesta con unos sicarios, por una promesa a la Virgen?

¿Y qué he hecho hasta ahora? ¿Licenciarme en publicidad, graduarme en filología clásica, cursar un ciclo superior de transporte de mercancías peligrosas? Y seguí con… ¿un máster en psicocreatividad, un seminario de filosofía budista, un workshop de matemática discreta?

Pero además, acumulé más de un año de experiencia en ¿una agencia multinacional, hacerme el dobladillo de los pantalones, cultivar marihuana en un mi trastero?

Puede que te parezca ¿joven, homosexual, criptofascista? pero ¿mis ganas de experimentar, mi elefantiasis, mis amenazas de muerte? harán que te plantees ¿entrevistarme, denunciarme, fusilar mis ideas?

Lo que importa es adaptarme a ¿tus órdenes, la ropa interior de tu pareja, a unas condiciones de semiesclavitud?

¿Por qué no me propones un estilo al que adaptar esta carta, una canción para el DJ, una receta de cocina?

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287- Gabriel García Márquez*

El día que lo iban a contratar, el redactor Oscar Arenas Larios no miró al frente, a ese pelotón de americanas y tejanos sentado en una sala llena de las florituras del diseño. El día que lo iban a contratar, Oscar Arenas Larios miró hacia atrás. Hacia las 287 cartas que nunca llegaron a su destino y a las 78 que no escribió jamás.

El febril e insidioso interrogatorio al que fue sometido no quebrantó su terca obstinación. No confesó sus pasantías y negó sus licenciaturas y maestrías. Porque aquella no era su vida. Él no era aquel mancebo imberbe que un día soñó con ser vocero de esperanzas y cachivaches. Quienes conocían su pasado sabían que lograría lo que se propusiera aunque nadie entendiera de qué se trataba. Así que no hubo duelos ni se organizaron partidas de búsqueda cuando, simplemente lo perdieron de vista en un aguacero de verano. Jamás regresó a su pueblo.

Luego sobrevinieron los tiempos de la guerra y sus miserias, y nadie sabe muy bien cómo, pero los ímpetus de Oscar produjeron decenas de cartas idénticas y con sutiles variaciones, a razón de una por día. Lo que parecía un entrenamiento absurdo, propio de las historias sincopadas de las moviolas del kinetoscopio, fue en realidad lo que llevó a que aquellos poderosos asociados con despacho en la ciudad se fijaran en él.

Antes de cumplirse un año de su desaparición, con los chiquillos aún andando descalzos por el lodo y los vientres hinchados, Oscar llegó a la ciudad con una barba crecida y poblada. Y entonces sí, capituló con los liberales y se dispuso a firmar un contrato para comerciar con su talento.

¿Están plenamente convencidos? ¿No quieren ponerme a prueba? ¿No desean estar seguros de mi capacidad de escribir lo que  ustedes quieran? preguntó al pelotón de americanas y tejanos.

No.

Dudó. Y sobre aquel instante de duda floreció otro.

¿Y, podemos hablar de mis responsabilidades? ¿Qué tipo de campañas haré?

Mierda.

*En homenaje a Gabriel García Márquez, fallecido ayer.

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De Joan-Lluís Lluís, Sin categoría, Trabas

286- Marquista

Hola,

Me llamo Oscar Arenas Larios y me encanta escribir, ya sea con una pluma Faber-Castell sobre mi Moleskine o con el teclado de un MacBook. Me encantaría trabajar para SCPF, AKQA o Ideo, pero lo he hecho para OgilvyOne (y lo cierto es que tampoco estuvo nada mal, teniendo en cuenta que tuve tiempo de agotar varios Paper Mate y una Quo Vadis). También me encanta pensar. Y soy capaz de hacerlo al sonido de los discos de la Motown o enriqueciéndome con pelis de Filmin. Ya ves, me gusta tanto que en este WordPress verás el mismo texto reescrito 365 veces distintas. Sí, límpiate las Ray-Ban todo lo que quieras pero no me he equivocado de cifra: 365.

Me licencié en la UAB y continué estudiando un máster ahí. Si me ves muy Petit-Suisse es porque, sinceramente, necesitas tomar All Bran. Y es que, después de mi corta experiencia, tengo tanta motivación que parece que lleve dos Red Bull en el cuerpo y que viva en un spot de Estrella Damm.

Al final habrá que aplicar eso que dice «la Caixa» y hablar, ¿no? Deja que abra mi Eastpak y te enseñe mi book. Y si aún no te convence, tira de Tenn y hazme la prueba del algodón. Dame un lápiz Staedler, un papel, pídeme lo que quieras y déjame veinte minutos en esta mesa de Ikea. Pon en marcha el cronómetro de tu Casio.

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Coloquiales, De Raymond Queneau, Sin categoría, Trabas

285- Animaloso*

¡Miau!

Me llamo Oscar Arenas Larios y a parte de buscar un puesto como copy, quiero ser tu mosca cojonera. No es para menos: mi ambición es salir de mi ratonera y entrar de nuevo en el gallinero publicitario. No hay que ser un lince para descubrir que por culpa de cuatro cerdos esto parece una leonera y que nos tocará pagar el pato a los jóvenes. Lo tengo peludo para conseguir ser el macho dominante pero me ha dicho un pajarito que ser un cachorro no importa. Así pues, con paciencia de hormiguita iré escribiendo cartas, cada una de una con un plumaje distinto y pronto dejaré de ser la cabeza del ratón y me convertiré en la cola del león (que por algo hay que empezar).

Después de romper el cascarón de la facultad, cogí el toro por los cuernos y me metí en la boca del lobo: empecé a trabajar en una multinacional. Me convertí en un auténtico mono de circo porque compaginaba mi trabajo con un máster que era un auténtico parásito de mi tiempo. Te parecerá que estoy como una cabra y que aún no he abandonado la edad del pavo. Pero, sinceramente, ni soy un capullo ni un gusano becario.

¿Eres el que corta el bacalao? Vamos a charlar un rato y a hojearemos mi bestiario particular. Te prometo que no te voy a dar gato por liebre. Si me dices qué animalada podría cometer mañana, me habré llevado el gato al agua.

Gracias por tu tiempo.

*Podría ser el Zoológico de Queneau, pero simplemente se trata de recoger la variedad de expresiones relacionadas con el mundo animal que existen en el castellano. En catalán podéis encontrar una referencia de texto similar en el tema Armengol, escrito por Xavi Serrat e interpretado por Els Amics de les Arts.

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284- Dedicatoria de fotolog*

Holaaaaa!!

Soy Oscar Arenas escribiendo en el fotolog olvidado de vuestro director creativo favoritooo. Para los que no me conozcáis, pues que sepáis que soy copy y estudié publicidad y bueno, nada, que hoy tengo tiempo libre en el máster y que tengo muuuuchas ganas de decirle un par de cosas…

Nada tio, que me caes genial y que no cambies nunca. La crisis ha puesto a prueba nuestra relación pero aunque yo esté en paro y tú tengas un puesto de responsabilidad, los dos sabemos que nos tenemos ahí para lo que haga falta. Ojalá que nada se interponga entre nosotros.

Me encantaría que estuviéramos trabajando juntos. Echo de menos ese año y pico que pasé en agencia. Me sentía en mi elemento… Buff. Realmente molaría, pueso eso, pasar parte de mi juventud currando juntos, pero ya se verá. De momento le voy poniendo cositas a mi book, que ya sabes dónde está  jejeje…

Bueno, que a ver si quedamos algún dia, tete y nos ponemos al día, ¿OK?

Ah y que para que te empieces a preparar para cuando curremos juntos, te doy la oportunidad de decirme cómo escribir esto en otros fotologs… Porque pienso demostrar que soy un crack escribiendo, almenos en dedicatorias ¡¡jajaja!!

Ala, ahí queda eso. ¡Comentaaaaaad!

*Los fotologs son la red social más atrofiada que he visto en mi vida. Inundaron la red y la vida de los adolescentes del sur de Europa y de toda Latinoamerica antes de que lo hiciera Facebook, Tuenti o Tumblr. Una práctica bastante común era ceder tu contraseña a un amigo para que escribiera algo por ti en tu Fotolog.

Una propuesta de Adri Sánchez

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283- Guy Ritchie

Le propino un gancho. De izquierdas. Dejo su cabeza remojándose en la taza del váter y salgo sin pagar la cuenta.

Me llamo Oscar Arenas Larios, soy de origen español y aquí me llaman Stiley. Me gusta escribir publicidad. Pero tal como están las cosas me veo obligado a malvivir como contable en los bajos fondos. Es decir, que ajusto las cuentas de los corredores de apuestas ilegales. En mi país creen que estudio un máster. Oh sí…

En mi experiencia he aprendido que hay tantas formas de matar a un hombre como formas distintas de escribir algo. Y eso también lo sabe la persona que me está llamando ahora mismo.

Acudo y me sientan frente a un judío con una cicatriz bajo el párpado y mirada sombría. Se inclina hacia mí.
—¿Dónde está Ogilvynoff? Te pagué un año de tu trabajo por adelantado e informes diarios y no tengo nada de valor.

—Está dónde lo dejé. En la taza de un váter. ¿Un licenciado de medio pelo que pretendía extorsionarte? Era una trampa para cargarme un muerto a mí y borrarme del mapa porque no soportas que trabaje para los libaneses.

—Maldita sea. ¡Haré que te circundicen mis perros! Ya puedes ir redactando tu carta de confesión.

Me traen papel y boli. Hay patanes que necesitarían 282 folios para que esta pandilla de ineptos diera un solo traspiés. Yo no. Pronombre, verbo, nombre. Quiebro gramatical. Parece que por el hecho de que algo esté en un papel nos lo creemos. Igual que se dispara o se pelea a matar, si alguien escribe a matar, el auténtico poder de las palabras hace que cada borrón de tinta pueda ser el último.

Entrego la carta.

—Esto es una confesión pero no es mía. Fírmala tú.

Las pupilas del judío se contraen. Propino una patada al escritorio. El Mesías se encarna en su nariz rota. Se detiene el tiempo. Me levanto, barro a un gorila con la silla en la que estoy atado y estrangulo al otro con la cuerda que me ata las muñecas.

Hay tantas formas de matar a un hombre como formas distintas de escribir algo. Y me gusta probarlas todas.

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282- Mercè Rodoreda*

Y claro, yo no tengo trabajo, ¿qué va a ser de mí? La puerta de la agencia se cerrará tras de mí con un golpe seco y diré… Oscar Arenas Larios, para servirlo a usted. Estoy espeluznado: hay cola para trabajar gratis, ¿quién va a querer a un redactor que necesita cobrar? Escribir lo puede hacer todo el mundo, no todo el mundo lo hará bien, pero todo el mundo sabe de letra hoy en día, y parece que a la que uno sea un poco espabilado puede llevarse un rinconcito de un escritorio con una Olivetti manchada de ceniza. Que no importa que te licencies, que estudies un máster, puede que no importe ni que te pongas esos tacones rojos que ya no te pones porque hacen ruido al andar y los hombres te miran. Pero, ¿y si mandara una carta para pedir trabajo cada día? Por supuesto, no sería la misma, eso sería hacerse pesado. La esencia sutil de las hojas secas de los plataneros de la plaza. Todas son hojas y todas pertenecen al mismo sitio, pero ninguna es idéntica. Del cuartucho con vistas a un patio de luces escuchimichado no hay demasiadas avenidas ni están demasiado llenas de hojas. Pero no puedo evitar oír su crujir, bajo mis pasos derrotados, incluso en abril cuando los árboles reverdecen. ¿Cuántas hojas tienen que pisar uno para llegar a su destino? ¿Cuántas hojas hay que escribir para terminar, por fin, el libro? ¿Cien? ¿Doscientas ochenta y dos? ¿Trescientas sesenta y cinco? Aloma insiste, abrazando sus rodillas enclenques, que creyendo en mí mismo todo es posible. Su rostro febril me ruboriza. Ella puede volar de flor en flor y probar las mieles de la novedad a diario, si quiere, porque es de buena familia. Tan buena, que yo vivo de sus letras: de los libros que me presta y de los cheques que me extiende ella bajo mano. Seguro que será mediante su familia que lograré una entrevista, porque nadie se va a fijar en el tipo cabizbajo que patea hojas secas por la calle con un cuaderno abultado bajo el brazo. ¿Y una vez allí, qué? Mire, este es mi portafolio. Muchas gracias, ya le llamaremos. Pero, ¿y si siguieran pensando en mí? ¿Y si pudieran sugerirme cómo debería ser mi próxima carta-hoja? El corazón me late más deprisa. Se lo cuento a Aloma. Ella se encoje de hombros en ese cuerpecito y mira por el ventanal, hacia la plaza y más allá, dónde empieza la calle de les Camèlies.

*Hoy hace 21 años que murió Mercè Rodoreda, una de las mayores escritoras de la literatura catalana. Maestra del cuento y de la novela psicológica, retrata sus protagonistas como nadie con su característico estilo.

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281- Antònia Font*

Dame un segundo, que escribo un titular
para proyectar mi currículum vitae
a los isótopos irisados. Todo bien.

Para los licenciados del instituto oceanográfico
el futuro era una pompa de Mistol,
un máster, un lineal de Margaret Astor
y multiorgasmia en power point… ¡wa yeah!

Qué divertido lo que escribo
las tardes que paso aburrido…
Con mi robot inocente
creando cartas diferentes,
modernas, muy guapas
jamás iguales.

Y lo siento, no estoy en condiciones
de sobrevivir junto a mis padres
sin un puesto que me lleve a fin de mes.

He visto copies motivados en París
books estelares, leones de Cannes,
que languidecen en la agencia gris.
Y a los extraterrestres tu experiencia les da igual… ¡wa yeah!

Qué divertido lo que escribo
las tardes que paso aburrido…
Con mi robot inocente
tres mil treinta cartas diferentes,
modernas, muy guapas
jamás iguales.

Soy el Robinson Crusoe en el paro,
Mi salvavidas es mi book, qué raro
firmar desde el espacio mi contrato.

Quedamos en una entrevista,
tal vez amigos, tal vez amantes.
Para la próxima dame tu idea…
después de este punto y final… ¡wa yeah!

Qué divertido lo que escribo
las tardes que paso aburrido
con mi robot inocente
tres mil treinta cartas diferentes,
modernas, muy guapas
jamás iguales.

*Antònia Font fue uno de los grupos con más sonoridad del panorama musical catalán de toda la primera década de los años 2000. Dieron su último concierto el 28 de diciembre de 2013 y me hubiera agustado dedicarles esa fecha, pero pesaba más la tradición. Sin embargo les dedico el 12 de abril, fecha en la que hace tres años lanzaron Lamparetes, uno de sus discos más redondos.

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Formales, Sin categoría

280- Confesión

Mi nombre es Oscar Arenas Larios y me declaro culpable del delito de redacción creativa con el agravante de insistencia diaria.

Mi principal razón para actuar en contra de la ley de vulgaridad y uniformidad creativa fue la desesperación debida a mi situación de desempleo. Después de licenciarme, estudiar un máster y trabajar durante más de un año en condiciones precarias no podía asumir haberme quedado en paro. Puedo escribir esta confesión de 280 formas distintas pero no voy a negar los hechos en ningún momento ni ocultaré que mi intención era inundar las agencias de publicidad con 365 versiones del mismo texto, además de jactarme de mi motivación y de mis ganas de delinquir.

Sin embargo, debo decir en mi favor que soy joven y que mi experiencia aún no es tenida demasiado en cuenta. No pretendo que actúen como atenuantes, pretendo que se comprendan mis motivos… que al fin y al cabo son los mismos que impregnan todo mi historial creativo.

A la espera de incluir lo que su señoría creativa considere conveniente en esta confesión,

Firmado

Oscar Arenas Larios

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