Audiovisuales, Estándares, Gremiales, Narrativas, Pastiche, Sin categoría, Trabas

250- Audiovisual

Gran plano general de un barrio de edificios altos. Vamos intercalando panorámicas de logotipos de grades agencias de publicidad en los portales y en las azoteas. Cerramos el plano lentamente sobre Oscar Arenas hasta dejarlo en un cenital. Oscar abandona el plano y vamos por corte a un plano detalle de una carta de despido que se ha quedado tirada en el suelo. Fundido a negro.

Sonido de un despertador, entramos a un plano quemado del cuarto de Oscar. Mientras da vueltas en la cama, paneamos la habitación que se distribuye alrededor de la cama. Pasamos por delante de un titulo en el que puede leerse «Licenciado» y delante de un calendario en que se ven distintos mensajes y post-its relacionados con un entregas de un máster. Regresamos a Oscar en un plano ligeramente picado. Se desvela y se levanta de la cama en un plano americano.

Pasamos por corte a distintos timelapses en plano medio de él escribiendo. Encadenamos por enmascaramiento. Entra música de fondo. Está en distintos lugares, lleva ropa distinta. Se acelera el ritmo de las transiciones. Resuelve la música de fondo. Fundido a un plano bajo de muchas hojas de calendario tiradas en el suelo.

Cortamos y seguimos a Oscar cámara al hombro. Está en la calle llena de agencias, lo podemos deducir por los contrapicados subjetivos que va realizando la cámara. Mientras traspasa un portal, nos vamos a un plano detalle del cuaderno en el que puede leerse «Book» y de una bolsa bandolera sobresale un grueso fajo de papel.

Primer plano en slow-motion de un hombre sorprendido por un portazo y por un el peso depositado repentinamente en su mesa. Se oye otra vez el portazo. El hombre abandona el plano y este se pica ligeramente a posarse en su mesa dónde vemos 250 cartas para pedir trabajo. Fundido a negro. Sobreimpresionado aparece:

No es el Fin. Es el principio.

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Experimentales, Narrativas, Propuestas, Sin categoría

232- Muerto

Hola,

No sé cuánto tiempo llevo en este estado ni sé si puedes recordar quién soy. Los segundos corren a un ritmo distinto al otro lado de unas flores y de la placa dónde gravamos «Familia Arenas Larios». Sí, lo has leído bien. Estas letras salen directamente de una tumba. Esto sí es una auténtica locura, por si no lo fueron las 232 cartas para pedir trabajo que escribí antes de dedicarme al cultivo de la malva.

¿Cómo es posible que estés leyendo esto? Yo he aprendido a convivir con lo inexplicable. Sin embargo, este no es un texto que haya programado ni nada por el estilo. Escribo en directo. Simplemente, hay cosas que no puedo explicarte ahora mismo, en virtud del contrato de confidencialidad  más importante que he firmado en mi vida. Y no me refiero al que firme cuándo empecé a trabaja en esa multinacional de la publicidad interactiva. El contrato de mi vida implicaba la muerte: no podemos contaros qué pasa aquí ni por qué, así que no hablemos de ello.

No quiero que parezca que me quejo, aunque es más dinámico y emocionante estar vivo, aquí tengo un puesto garantizado durante mucho tiempo, un seguridad envidiable (ningún accidente laboral podría acabar conmigo) y además, las jerarquías no cuentan aquí. Aunque tenga un máster o una carrera, no hay privilegios ni desigualdades.

Como puedes imaginarte, escribir esta carta supone un esfuerzo considerable ya que no puedo moverme ni llevar a cabo procesos biológicos que harían de la escritura algo sencillo. Espero que lo valores como un ejemplo de motivación y superación. Por corta que fuera mi vida, me la pasé escribiendo (en especial los últimos meses) y dónde hubo siempre habrá.

Pedirte que me entrevistes es un acto de osadía sin precedentes. Puede que nunca hayas hecho nada igual. A los vivos os dan miedo los muertos. De todos modos ahora mi book cuenta con la bendición de la historia. Suele pasar. De repente mis ideas se revalorizarán y valdrán mucho más. ¿Has pensado en eso?

Estás pensando muchas cosas. Entre ellas, que todo esto es falso. Vale, es verdad, no estoy muerto. ¿Cómo narices voy a estar muerto? Pero estar en paro y no poder hacer lo que te gusta es como estarlo… Y ¿qué mejor forma de llamar tu atención que decirte que he pasado  a mejor vida? ¡Dónde vamos a llegar!

Descubre lo vivo que puedo a llegar a estar proponiéndome cómo debería escribir esta carta mañana.

Una propuesta (muy loca) de Jose Ildefonso

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162- Después de un coma

Abro los ojos y no entiendo nada de lo que hay a mi alrededor. Siento pesadez en mis extremidades. Me duele todo el cuerpo y me cuesta respirar. Recuerdo que perdí mi trabajo en el que llevaba un año y medio. ¿Qué sucedió después?

Creo que lo estuve buscando, porque recuerdo pedirlo, pero es como si me hubiera vuelto loco y tuviera más de cien recuerdos distintos, pero a la vez muy parecidos. Empieza a dolerme la cabeza. Se abre la puerta y entra una enfermera. Se sorprende al verme. Casi tanto como yo a ella. Se acerca, me pregunta si estoy bien, si sé cómo me llamo. ¿Que si sé mi nombre? Por supuesto: me llamo Oscar Arenas. ¿Dónde estoy? ¿Qué me ha pasado?

La enfermera me dice que ya habrá tiempo de hablar de todo. Me pregunta si quiero escribir, que si quiero que me pasen un briefing, si necesito cualquier otra cosa. Durante las siguientes horas me resulta complicado estar tranquilo. Va pasando gente por la habitación. Mi família, amigos… Un tipo que dice que ser psicólogo, que me pregunta cosas que aprendí en el máster y en la carrera, dice que es para evaluar el daño cerebral. ¿Daño de qué? ¡Nadie quiere explicarme qué me ha pasado!

Después me visita un médico, que me lleva por un viacrucis de escáneres y pruebas. Trato de decirle que tengo ganas de salir de aquí y ver lo que hay fuera… Soy joven. ¿Qué quiere decir esa cara? ¿No lo soy? Al terminar me dice que antes de llegar a ese lugar (evita pronunciar hospital) me dirigía a una entrevista con un director creativo y después afirma que ese mismo director creativo sigue interesado en visitarme y comentar mi book.

Algo en como me tratan me da que pensar que llevo mucho tiempo dormido. Recuerdo haber visto interacciones móvil-pantalla, vídeos interactivos, mappings. Pero ¿quién sabe lo que puede hacerse ahora? Si llevo un año ahí dentro, puede que aún estemos en Facebook y en Twitter… pero ¿y si llevara cinco? Si realmente mi book está en algún sitio aún, debe estar desactualizado. Accedo a esa entrevista. Pero prefiero que ese director creativo me ponga a prueba con lo que realmente puedo hacer.

Una propuesta de Jime Delgado

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Narrativas, Sin categoría

157- Metraescritura

Me planteo si pedir trabajo con una carta diaria. Sin duda así lograría un buen efecto, cosa que después de 158 intentos, nunca está de más. Se impone variar el estilo pues sino esto de la carta diaria sería un mero ejercicio de transcripciones… Sí, sin duda, debo adoptar distintos estilos. También está la cuestión de la frecuencia. Semanalmente es demasiado poco y es difícil de que los seguidores lleguen a tenerlo el cuenta. Diariamente será duro pero demostrará disciplina y hábito. Sí, así lo haré.

Después habría que detallar los contenidos de las cartas. Lo primero de todo debería ser presentarsme, hola, blablabla, me llamo Oscar Arenas Larios, con los dos apellidos, que uno es hijo de su padre y de su madre… Acto seguido habría que explicar el proyecto: que cada carta será distinta y que se aceptan propuestas… Eso es un buen comienzo.

Ya en otro párrafo hay que mencionar mis méritos académicos: licenciatura y también el máster, aunque esté en progreso. No me puedo olvidar de mi año y cuatro meses de experiencia en una multinacional. Será necesario sacar hierro a mi juventud, compensándolo, por ejemplo, con mi motivación o mis ganas de experimentar.

Para terminar habrá que mencionar la posibilidad de ver mi book en una entrevista y la de aceptar una propuesta de estilo del lector. Creo que con eso bastará, despedida, agradecimiento y publicar.

 

 

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Narrativas, Sin categoría, Trabas

108- Mini-saga*

Mi nombre es Oscar Arenas y busco trabajo como copywriter reescribiendo la misma carta a diario durante un año. Suena a locura (y lo es) pero parece que mi licenciatura y mi máster no eran suficientes. Acepto propuestas de nuevos estilos (también las tuyas) para demostrar que puedo con todo.

*La mini-saga es una composición narrativa breve de 50 palabras exactas de tradición anglosajona.

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105- Superhéroe oscuro

No puedo cargar más con esta losa. Antes me admirabais por lo que hacía. Aunque yo no había pedido a nadie mi poder ni terminar en esta situación. Escribes bien, puedes escribir lo que quieras. ¿Y si no quisiera? ¡Yo simplemente quería un trabajo! Y ahora lo único que tengo un poder que no puedo controlar. Un poder por el que me odiáis.

Yo era redactor creativo. Hasta que un día sucedió. El incidente. El punto de inflexión. Hay gente que habla de mi transformación. Hay quién dice que nunca fui el mismo después de quedarme sin trabajo. Yo sé que fui el mismo. Si no, ahora, no seguiría sufriendo. Para paliar ese dolor hice lo que había hecho siempre: escribir. Cada día del año, lloviera, nevara o hirviera el asfalto. Siempre decía lo mismo y siempre lo hacía distinto. Después de muchas cartas era evidente que tenía un don. Que era un elegido. Mis palabras detenían maleantes o provocaban la caída de los gobiernos. Ocupaba los periódicos una y otra vez. Oscar lo ha vuelto a hacer. Superé a los más grandes. Mis palabras alteraban la realidad. Si lo podía escribir, lo podia conseguir. Todo estaba a mi alcance. Menos mi trabajo.

Nadie creyó eso y pronto empezasteis a cuestionarme. Eres un jodido publicitario manipulador, mientes por doquier, Oscar… Si eres medio psicólogo, estudia tu ego, estás enfermo. ¿Quién eres tú para decidir sobre la vida y la muerte de la gente? Yo solo quería seguir escribiendo, igual que cuando trabajaba. ¿Se podía seguir haciendo lo que se cree aún en contra de la voluntad de la gente?  Aquello mermaba mi motivación… Yo no escogí mi don, pero sí escogí mi deber.

Hay quien dice que no puedo controlar mi poder porque soy demasiado joven, que soy un peligro, que no me interesa conseguir trabajo, que todo es una manipulación. Todo el mundo me odia. Pero he decidido demostrar que mis palabras no están solo a mi servicio. Por eso, ciudadanos de Gotham, hoy os pregunto en esta entrevista televisada ¿cómo debería escribir esta carta mañana para demostraros que lo único que quiero es trabajar en una agencia de publicidad?

Una propuesta de Álvaro Villalba

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72- Resacosa-amnésica*

¿Qué hice ayer? ¿Por qué me duele la cabeza?

Este ruido debe ser mi móvil. ¿Por qué tiene la pantalla rota? Respondo. Que si he pedido trabajo imitando a John Travolta en Pulp Fiction. Mierda. ¿Qué es esto? Apenas soy capaz de recordar que me llamo Oscar Arenas. Joder. ¿Cómo me he pagado esta resaca si estoy en paro? Mierda.

Estoy rodeado de libros abiertos, pero solo recuerdo haber leído algunos de ellos… Menuda borrachera… literaria. Sabía que si me pasaba me arrepentiría. Perdí el control. ¿Cuantas cartas cayeron? Setenta por lo menos, quizá algunas más. No debería haber mezclado mi vida personal con mi vida profesional, aunque mi yo profesional esté en estado vegetativo y mi yo personal tenga unos mareos que presagien el mismo destino. ¿De cuántas formas se puede pedir trabajo mientras sales de fiesta? La verdad es que la mayoría ni las recuerdo. Pero más vale eso que recordar un ridículo que desearía olvidar con todas mis fuerzas.

En Facebook hay una foto mía con un birrete. ¿Me licencié? ¿Me saqué el máster? A saber… pero con esta resaca y con lo que puedo haber hecho el único título que tengo es el de bufón del reino. Parece que la gente del sitio en el que trabajaba de redactor creativo también se acuerda de una fiesta a la que mi memoria no fue invitada. Bueno, con un año y cuatro meses tarde o temprano se habría liado una de estas ahí dentro… Dios, vaya estropicio.

Iré al baño. Ya da igual todo lo que haya hecho. Mis toxinas y ridículos, sean los que sean, deben irse por el desagüe. ¿Eh, qué es eso? ¿Me he tatuado algo en el culo? ¿Que pone? ¿365 formas de pedir trabajo? ¿Encima va y me lío a estar un año entero así? ¿No tendrás alguna propuesta o algún ibuprofeno para soportar esto?

*Propuesta de Marta Sesé, que además es genial para crear un híbrido con el Ignorante y el Torpe de Queneau.

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Estándares, Narrativas, Sin categoría

55- Five Beats*

1) Me llamo Oscar Arenas Larios y me considero un redactor creativo, aunque actualmente no trabajo en una agencia, ni en un departamento de creatividad… ni en nada. Mi principal ocupación es buscar trabajo, pero prefiero presentarme como redactor creativo porque escribo regularmente desde los 14 años y creo que he desarrollado unas cuantas habilidades que, junto a mi trasfondo académico pueden ser útiles en publicidad.

2) Desde antes de licenciarme ya estaba trabajando en una agencia y seguí haciéndolo mientras lo compaginaba con un máster. Me lo curré con la esperanza de que me contrataran, aunque no fue así. De todos modos tengo claro que uno no aguanta un año y cuatro meses en una agencia siendo malo: recibía felicitaciones por mis ideas, pero sobretodo por mis textos.

3) Al quedarme en paro tuve que pensar en mis argumentos para buscar trabajo. Como creativo no me era fácil diferenciarme. Mi máster me da un perfil académico y me aporta conocimientos sobre producción de ideas pero no sé hasta que punto me permite hacer frente al book de alguien salido de una escuela de creatividad. Así que tal vez mi experiencia escribiendo puede ser mi punto fuerte… Pero, aunque yo escriba ¿quien lee hoy en día?

4) Entonces, a principios de julio, se me ocurrió reescribir mi carta de presentación durante un año entero adoptando un estilo distinto cada día. Además, para conseguir seguidores e interactuar con ellos, decidí aceptar propuestas de estilo para ellas. Así nació mi proyecto 365 formas de pedir trabajo.

5) Y aquí estoy. Yo ya llevo 55 versiones de mi carta. Raymond Queneau escribió 99 veces de la misma historia en sus Ejercicios de estilo y él solo es el primero a batir. Seguro que con una propuesta tuya consigo superar a Queneau y a todo lo que se me ponga por delante.

*Los cinco latidos o five beats son un método de creación de historias ideal para el ámbito personal o profesional. Se usan en lo que la comunicación ha dado en llamar storytelling y que no es nada más que decir lo que tengamos que decir de forma narrativa.

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