Dialogadas, Pastiche, Propuestas, Sin categoría

311- Terapia de grupo

—Hola, me llamo Oscar.

—Hola Oscar.

—Cuéntanos Oscar, ¿por qué estás aquí?

—Todo empezó cuando me quedé en paro. Llevaba un año y varios meses trabajando en una agencia de publicidad… fue duro. Empecé a buscar algo parecido al puesto que tenía… y… todo eran puertas cerradas, que si era demasiado joven, que si no tenía experiencia… Uff. Perdonad. Tengo que recomponerme

—Tranquilo Oscar, estamos aquí para escucharte.

—Me puse a pedir trabajo en serio y se me fue de las manos. Escribía cartas: siempre decían lo mismo pero cada una tenía una vuelta de tuerca distinta. En seguida vi que aquello era un reto, que me motivaba, me gustaba. Mientras estudiaba Publicidad dudaba de mi verdadera vocación pero aquello me llenaba de una forma que… ¿Qué pasa?

—Ehm… Nada… bueno, sigue. Adelante

—Pues que abandoné mi máster para dedicarme a ello, no pasaba un día sin que no escribiera. Y tuve unas cuantas entrevistas, mi book gustaba; incluso tuve ofertas sobre la mesa. Pero las rechacé. Solo pedía que me propusieran una forma más de buscar trabajo. Era una locura…

—Oscar, ¿pero cuándo empezó tu adicción? Me refiero a tu adicción a los estupefacientes.

—¿Cómo? ¿Pero este no es el grupo de adictos a pedir trabajo?

Una propuesta de Andreu Monfà

Standard
Narrativas, Pastiche, Propuestas, Sin categoría

308- Hay vida extraterrestre

Este es un mensaje en nombre de los Seres Oscar de Arenas, el satélite del planeta Larios, a la civilización semiavanzada del cuadrante intergaláctico 308. Sabemos de vuestra existencia porque interceptamos vuestras sondas en los confines de lo que denomináis Sistema Solar.

Nuestro hábitat quedó destruido por una supernova y los supervivientes nos refugiamos en distintas estaciones científicas de nuestros cuadrantes. Con toda probabilidad, vuestros mecanismos de observación han detectado la alternación que nos ha puesto en peligro en lo que vosotros llamáis la galáxia L.PUB-2012, alrededor del clúster Ps1.Cre4.

Hace no mucho, una de nuestras colonias con más posibilidades de prosperar fue expulsada de los dominios de los Ogilvyanos y, aunque nuestra motivación, combustible y capacidad científica nos permitirán seguir buscando durante mucho tiempo, la urgencia de dar con un lugar dónde desarrollarnos como civilización y como especie es cada vez mayor.

Por ello, estamos enviando un mensaje, siempre en una frecuencia distinta y con sucesivas variaciones para facilitar su comprensión, a todas las evidencias de civilizaciones intergalácticas que hemos detectado. En vuestro caso, son ondas que se traducen en lo que en una de las formas de vuestra comunicación más extendidas: vosotros lo llamáis texto. Debido a nuestra situación y a nuestra falta de experiencia en comunicación con vuestra civilización, si no obtenemos una respuesta seguiremos insistiendo emitiendo nuestros mensajes durante vuestra próxima vuelta al sol, con una frecuencia de tres periodos larianos. Para vosotros significa que recibiréis un mensaje cada 24 horas durante 365 días. Después de ese tiempo, nuestra posición quedará fuera de nuestro alcance.

Emitimos a continuación el código para construir un dispositivo que os permitirá comunicaros con nosotros en tiempo real. Y si disponéis de tecnología desconocida para nosotros nos gustaría dominarla para mandar nuestro mensaje de tantas formas como sea posible.

Nos despedimos con una muestra de respeto de todos los Seres Oscar.

Una propuesta de Àngela Maria y la simétrica a esta.

 

Standard
Experimentales, Narrativas, Pastiche, Sin categoría

300- Elige tu propia aventura

1) Te llamas Oscar Arenas Larios y acabas de perder tu puesto de redactor creativo becario en una multinacional. Tienes que encontrar algo que te permita comer.

Si decides ir al bar a emborracharte para lamentar tus penas pasa al párrafo 2).

Si prefieres llamar a tus contactos para pedirles ayuda pasa al párrafo 3).

Si quieres pensar formas distintas de hacer que te contraten pasa al párrafo 4).

2) Te sientas en la terraza y empiezas a pedir una caña detrás de otra. Igual que el conductor que tres calles más allá ha subido borracho a su coche. Pierde el control del vehículo y se estampa contra la terraza. Mueres. Al menos eres una boca menos que alimentar.

FIN

3) Tienes un cierto número de contactos que trabaste mientras estudiabas tu licenciatura en publicidad. Al cabo de unos días quedas para comer con un profesor tuyo de la universidad que es director creativo en otra agencia multinacional. Le comentas tu situación, le pides consejo para entrar en una agencia «como la suya». Te dice que probablemente seas demasiado joven, pero que puede ofrecerte un contrato de formación parecido al que tenías.

Si decides aceptarlo pasa al párrafo 5).

Si no lo aceptas, vuelve al párrafo 6).

4) Dudas  sobre qué tipo de acción prefieres. A tu juicio lo importante es conseguir impacto, pero por supuesto, trabajar tu marca online es muy importante aunque, evidentemente mucho más laborioso. Enciendes tu ordenador… ¿Qué haces?

Si haces una campaña de marketing directo para llevar a las agencias, pasa al párrafo 7).

Si prefieres labrarte una presencia en la red con una estrategia sólida ve al párrafo 8).

5) Aceptas. Trabajas duro, ganas un par de concursos con tu equipo ahí y media docena de premios menores. Sin embargo, se termina el convenio otra vez.

Pasa al párrafo 1).

6) Sigues estudiando el máster que cursabas. Terminas el trabajo final y te conviertes en un experto en creatividad… en paro. Te fichan para dar un pequeño seminario sobre creatividad publicitaria para alumnos de otras especialidades. De ahí vas saltando de curso en curso hasta consolidarte como profesor de creatividad. Llegas a doctorarte con una tesis sobre el proceso creativo en las agencias. Con los años te das cuenta de que no solo no has ejercido en tu vida, sino que te estás volviendo un amargado que envidia a tus alumnos que, aunque no sean buenos, aún no han tirado la toalla.

FIN

7) Construyes dos marioneta de ti mismo relativamente funcionales. Al apretarles la cabeza, sacan la lengua y en ella está anotado tu número de teléfono. Te cuesta varios días y más de 70 euros en material, sin contar todo lo que te han dejado tus amigos y familiares.

Si quieres mandar ya las marionetas, pasa al párrafo 9).

Si prefieres pensar en otra cosa, pasa al párrafo 8).

8) Se te ocurre abrir un blog que sirva directamente para evidenciar tu habilidad escribiendo. Y piensas que rehacer cada día lo mismo de una forma distinta sería una buena forma de demostrarlo. Será duro pero será un proceso de lo más divertido. Además, te va como anillo al dedo porque, por supuesto, el texto que has elegido es tu carta de presentación.

Si quieres seguir pensando por si puede mejorarse, pasa al párrafo 11).

Si crees que la idea está bien así, pasa al párrafo 10).

FIN

9) Grabas un case y mandas las dos marionetas por mensajería a dos agencias de capital independiente. Consigues 3000 visitas en YouTube, dos entrevistas, pero… sigues en paro. En el avión con destino a Brasil lamentas no llevarte las marionetas contigo. Al final les habías cogido cariño.

FIN

10)  Abres el blog y escribes cartas día tras día. Te inspiras en Raymond Queneau y Joan-Lluís Lluís. Pasas por la red sin pena ni gloria. Pero consigues dos entrevistas y tu antiguo trabajo se replantea ficharte al ganar un cliente. Vuelves con un contrato de prueba y  al cabo de cuatro meses, te afecta un ERE.

Pasa al párrafo 1)

11) Se te ocurre que lo mejor sería que la gente pudiera hacerte propuestas de estilo a las que adaptar tus cartas. Sin duda es la mejor forma de demostrar tu habilidad.

FIN

Standard
Audiovisuales, De Joan-Lluís Lluís, Gremiales, Pastiche, Sin categoría

298- Gráfica de automoción

Si tu coche puede hacerlo, OScar también

¿Adaptarse a cualquier conductor? ¿A cualquier superficie? ¿A cualquier trazado?

Con un motor de bajas emisiones contaminantes a base de motivación tiene las prestaciones de un gran coche: con 298 caballos de potencia, gran capacidad de carga, pero en el tamaño de un compacto urbano.

Fabricado en la UAB y puesto a prueba en los circuitos creativos más exigentes durante más de un año el nuevo OScar demuestra que la redacción creativa de última generación no está reñida con el la tecnología ni con la estética.

Consulta todas sus prestaciones en su book.

Pon a prueba su talento durante un año entero sin compromiso y consigue tu OScar por tan solo 1000 € al mes.

Nuevo OScar
Arenas Larios version
Adaptado a tu estilo

Standard
De Joan-Lluís Lluís, De Raymond Queneau, Pastiche, Sin categoría, Trabas

297- Gastronómico

Mi nombre es Oscar Arenas Larios y mi especialidad culinaria son las palabras y las ideas. Me encantaría cocinar tras tus fogones, combinando técnicas, fileteando las historias para encontrar las ideas más finas o emplatando textos de todo tipo. Me adapto a lo que pida la materia primera o a lo que demande el comensal ya sea vuelta y vuelta o hecho a fuego lento.

Sin embargo mi amargo presente es el paro y no tengo demasiados ingredientes en la despensa… apenas una licenciatura en conserva de 400 gramos de publicidad, medio máster y un jugoso pedazo de experiencia en agencia. Ya que para muchos paladares aún estoy crudo, tengo que presentar cocinar siempre lo mismo aderezando mi perfil con distintos aliños y quizá con una pizca de alguna especie. Aunque los ingredientes sean, en esencia, los mismos, el sabor siempre será distinto. Tengo motivación en conserva y ganas de experimentar frescas que me permitirán servir 297 platos distintos y que hacen que me plantee hasta hacer un menú anual. Jamás probarás un refrito tan ligero.

Te prepararé una degustación y sacaré de mi bodega una propuesta de maridaje que no te dejará indiferente. Pero lo mejor de mi propuesta es que puedo servirte fuera de carta una receta al gusto cocinada especialmente para ti.

¿Has comido bien? ¿Tomarás café?

Standard
De Joan-Lluís Lluís, Formales, Pastiche, Sin categoría

292- Josep Pla*

La luz resbalaba por las paredes del despacho y yo estaba tratando de asumir aquella negativa educadísima y que, a la vez, convertía mis promesas de motivación y experimentación en pavoneos pueriles.

—Quisiera hacerle una pregunta, si no es indiscreción. ¿En qué se basa para considerar mi juventud como una contrariedad?

—Tal vez es usted un poco vanidoso. Un redactor creativo debería tener una pizca más de humildad.

Estaba delante de un hombre de cabello entrecano que coqueteaba con la calvicie y que pese a sus facciones totalmente olvidables pretendía lograr cierta transcendencia a través  de unas vitrinas repletas de metales de certámenes y concursos varios. Que llevara el cuello de la camisa abierto y desde aquella posición me judicara vanidoso suscitaba en mí una cierta aspereza. Urdí una excusa no demasiado alejada de la realidad para seguir tejiendo mi discurso tras ella.

—Comprenderá que estoy algo fatigado después de 292 cartas —musité retirando mi portafolio, de una procacidad estilística vulgar, si se compara con mis cartas, todo sea dicho.

Con dicha maniobra pretendía replantear la cadencia que estaban tomando las preguntas y reconducir una entrevista que me había costado meses ganarme y cuya continuidad estaba más que puesta en duda. Durante los meses posteriores a mi salida de cierta agencia multinacional, me había dedicado a reescribir con metodismo e insistencia diarias mi carta de presentación. Mi meta era alcanzar las 365 versiones del mismo texto para hacerme merecedor de una cierta atención por parte de publicitarios y reclutadores. Una elección no demasiado grata pero completamente natural si se repara que, en aquellos tiempos de ética trastabillante, un título o unos estudios universitarios no tenían toda la buena consideración que debieran.

Vislumbrando ya el final de la empresa, su dimensión perdía dramatismo y hasta había quién percibía mis humildes ejercicios de escritura como pretensiosas exhibiciones literarias. En aquellos momentos, convenía convertir la crítica en una oportunidad.

—¿Qué se le ocurre para escribir mi carta mañana, maese? Por supuesto tiene total libertad para proponerme algo. Así haré méritos para tener yo otra libertad: la de demostrarle mi valía.

*El 23 de abril es el Día del Libro y los Derechos de Autor porque se dice que tanto Shakespeare como Cervantes murieron tal día como hoy. Sin embargo, el 23 de abril de 1981, también murió Josep Pla, el que quizá ha sido el escritor catalán de no-ficción más importante de todos los tiempos. Para homenajear su prosa rotunda y evocadora, sirva pedir trabajo cómo creo que lo habría hecho él.

Standard
Coloquiales, De Raymond Queneau, Pastiche, Sin categoría

290- Paleto*

¡Ea!

Me llamo Oscar, soy el mayor del Arenas, el que se arrejuntó con la grande de los Larios. Ná questoy buscando una forma honrada de llevarme un plato a la boca y digo yo cahora con toas la máquinas y los avances que sa hecho en el campo no me van a quedar ni las miajas.

Y digo, pues que como siempre he sío espabilao y no tengo malos vicios, cojo el amotillo y me voy pa la ciudad a estudiar algo de provecho. Y ná, uno ya es licenciao y sigo estudiando unas cosas que me da una artá de trabajo explicar cuando voy al pueblo porque parece que les tomo el pelo. Me dicen que me vuelto de capital y o digo pos que así sea, porque aquí hay unas mozaaaaaas que ya las quisiera yo allá riba.

Total, que se conoce que valgo pa las letras y digo, vi a ganarme el pan con eso. Así que estoy dándole a las altabas de toas las agencias de propaganda a er si alguna me da trabajo. Pero claro, yo soy de pueblo y allá somos muy cabestros. Si no maces caso hoy, me larás mañana porque te vi a escribir esto cada día del año. Yo he visto siempre que el hombre de campo no descansa, allí siempre hay algo distinto pa hacer, y eso lo he tenío siempre claro pa labrarme un futuro con ahínco y con ánsia. ¡Ahí que voy!

¿Te parece que nos veamos en la plaza, echamos unos vinos con graseosa y te hablo de mis tierras? ¡Eh! Que estás en babia, no te me vayas a rilar ahora, no vaya ser que con el sermón que te puesto te mayas quedao chuchurrío. Ala, pa que te endereces y le pegues a la mollera un rato: me tienes de decir una forma de escribir esto mañana y así te figuras si valgo o no valgo.

¡Ala! ¡Arreando que es tarde!

*El payés de Queneau haciendo un auténtico remix de hablas locales y tópicos de los pueblos.

Standard
Emocionales, Evocativas, Narrativas, Pastiche, Sin categoría

287- Gabriel García Márquez*

El día que lo iban a contratar, el redactor Oscar Arenas Larios no miró al frente, a ese pelotón de americanas y tejanos sentado en una sala llena de las florituras del diseño. El día que lo iban a contratar, Oscar Arenas Larios miró hacia atrás. Hacia las 287 cartas que nunca llegaron a su destino y a las 78 que no escribió jamás.

El febril e insidioso interrogatorio al que fue sometido no quebrantó su terca obstinación. No confesó sus pasantías y negó sus licenciaturas y maestrías. Porque aquella no era su vida. Él no era aquel mancebo imberbe que un día soñó con ser vocero de esperanzas y cachivaches. Quienes conocían su pasado sabían que lograría lo que se propusiera aunque nadie entendiera de qué se trataba. Así que no hubo duelos ni se organizaron partidas de búsqueda cuando, simplemente lo perdieron de vista en un aguacero de verano. Jamás regresó a su pueblo.

Luego sobrevinieron los tiempos de la guerra y sus miserias, y nadie sabe muy bien cómo, pero los ímpetus de Oscar produjeron decenas de cartas idénticas y con sutiles variaciones, a razón de una por día. Lo que parecía un entrenamiento absurdo, propio de las historias sincopadas de las moviolas del kinetoscopio, fue en realidad lo que llevó a que aquellos poderosos asociados con despacho en la ciudad se fijaran en él.

Antes de cumplirse un año de su desaparición, con los chiquillos aún andando descalzos por el lodo y los vientres hinchados, Oscar llegó a la ciudad con una barba crecida y poblada. Y entonces sí, capituló con los liberales y se dispuso a firmar un contrato para comerciar con su talento.

¿Están plenamente convencidos? ¿No quieren ponerme a prueba? ¿No desean estar seguros de mi capacidad de escribir lo que  ustedes quieran? preguntó al pelotón de americanas y tejanos.

No.

Dudó. Y sobre aquel instante de duda floreció otro.

¿Y, podemos hablar de mis responsabilidades? ¿Qué tipo de campañas haré?

Mierda.

*En homenaje a Gabriel García Márquez, fallecido ayer.

Standard
Coloquiales, Pastiche, Propuestas, Sin categoría

284- Dedicatoria de fotolog*

Holaaaaa!!

Soy Oscar Arenas escribiendo en el fotolog olvidado de vuestro director creativo favoritooo. Para los que no me conozcáis, pues que sepáis que soy copy y estudié publicidad y bueno, nada, que hoy tengo tiempo libre en el máster y que tengo muuuuchas ganas de decirle un par de cosas…

Nada tio, que me caes genial y que no cambies nunca. La crisis ha puesto a prueba nuestra relación pero aunque yo esté en paro y tú tengas un puesto de responsabilidad, los dos sabemos que nos tenemos ahí para lo que haga falta. Ojalá que nada se interponga entre nosotros.

Me encantaría que estuviéramos trabajando juntos. Echo de menos ese año y pico que pasé en agencia. Me sentía en mi elemento… Buff. Realmente molaría, pueso eso, pasar parte de mi juventud currando juntos, pero ya se verá. De momento le voy poniendo cositas a mi book, que ya sabes dónde está  jejeje…

Bueno, que a ver si quedamos algún dia, tete y nos ponemos al día, ¿OK?

Ah y que para que te empieces a preparar para cuando curremos juntos, te doy la oportunidad de decirme cómo escribir esto en otros fotologs… Porque pienso demostrar que soy un crack escribiendo, almenos en dedicatorias ¡¡jajaja!!

Ala, ahí queda eso. ¡Comentaaaaaad!

*Los fotologs son la red social más atrofiada que he visto en mi vida. Inundaron la red y la vida de los adolescentes del sur de Europa y de toda Latinoamerica antes de que lo hiciera Facebook, Tuenti o Tumblr. Una práctica bastante común era ceder tu contraseña a un amigo para que escribiera algo por ti en tu Fotolog.

Una propuesta de Adri Sánchez

Standard
Audiovisuales, Pastiche, Sin categoría

283- Guy Ritchie

Le propino un gancho. De izquierdas. Dejo su cabeza remojándose en la taza del váter y salgo sin pagar la cuenta.

Me llamo Oscar Arenas Larios, soy de origen español y aquí me llaman Stiley. Me gusta escribir publicidad. Pero tal como están las cosas me veo obligado a malvivir como contable en los bajos fondos. Es decir, que ajusto las cuentas de los corredores de apuestas ilegales. En mi país creen que estudio un máster. Oh sí…

En mi experiencia he aprendido que hay tantas formas de matar a un hombre como formas distintas de escribir algo. Y eso también lo sabe la persona que me está llamando ahora mismo.

Acudo y me sientan frente a un judío con una cicatriz bajo el párpado y mirada sombría. Se inclina hacia mí.
—¿Dónde está Ogilvynoff? Te pagué un año de tu trabajo por adelantado e informes diarios y no tengo nada de valor.

—Está dónde lo dejé. En la taza de un váter. ¿Un licenciado de medio pelo que pretendía extorsionarte? Era una trampa para cargarme un muerto a mí y borrarme del mapa porque no soportas que trabaje para los libaneses.

—Maldita sea. ¡Haré que te circundicen mis perros! Ya puedes ir redactando tu carta de confesión.

Me traen papel y boli. Hay patanes que necesitarían 282 folios para que esta pandilla de ineptos diera un solo traspiés. Yo no. Pronombre, verbo, nombre. Quiebro gramatical. Parece que por el hecho de que algo esté en un papel nos lo creemos. Igual que se dispara o se pelea a matar, si alguien escribe a matar, el auténtico poder de las palabras hace que cada borrón de tinta pueda ser el último.

Entrego la carta.

—Esto es una confesión pero no es mía. Fírmala tú.

Las pupilas del judío se contraen. Propino una patada al escritorio. El Mesías se encarna en su nariz rota. Se detiene el tiempo. Me levanto, barro a un gorila con la silla en la que estoy atado y estrangulo al otro con la cuerda que me ata las muñecas.

Hay tantas formas de matar a un hombre como formas distintas de escribir algo. Y me gusta probarlas todas.

Standard