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282- Mercè Rodoreda*

Y claro, yo no tengo trabajo, ¿qué va a ser de mí? La puerta de la agencia se cerrará tras de mí con un golpe seco y diré… Oscar Arenas Larios, para servirlo a usted. Estoy espeluznado: hay cola para trabajar gratis, ¿quién va a querer a un redactor que necesita cobrar? Escribir lo puede hacer todo el mundo, no todo el mundo lo hará bien, pero todo el mundo sabe de letra hoy en día, y parece que a la que uno sea un poco espabilado puede llevarse un rinconcito de un escritorio con una Olivetti manchada de ceniza. Que no importa que te licencies, que estudies un máster, puede que no importe ni que te pongas esos tacones rojos que ya no te pones porque hacen ruido al andar y los hombres te miran. Pero, ¿y si mandara una carta para pedir trabajo cada día? Por supuesto, no sería la misma, eso sería hacerse pesado. La esencia sutil de las hojas secas de los plataneros de la plaza. Todas son hojas y todas pertenecen al mismo sitio, pero ninguna es idéntica. Del cuartucho con vistas a un patio de luces escuchimichado no hay demasiadas avenidas ni están demasiado llenas de hojas. Pero no puedo evitar oír su crujir, bajo mis pasos derrotados, incluso en abril cuando los árboles reverdecen. ¿Cuántas hojas tienen que pisar uno para llegar a su destino? ¿Cuántas hojas hay que escribir para terminar, por fin, el libro? ¿Cien? ¿Doscientas ochenta y dos? ¿Trescientas sesenta y cinco? Aloma insiste, abrazando sus rodillas enclenques, que creyendo en mí mismo todo es posible. Su rostro febril me ruboriza. Ella puede volar de flor en flor y probar las mieles de la novedad a diario, si quiere, porque es de buena familia. Tan buena, que yo vivo de sus letras: de los libros que me presta y de los cheques que me extiende ella bajo mano. Seguro que será mediante su familia que lograré una entrevista, porque nadie se va a fijar en el tipo cabizbajo que patea hojas secas por la calle con un cuaderno abultado bajo el brazo. ¿Y una vez allí, qué? Mire, este es mi portafolio. Muchas gracias, ya le llamaremos. Pero, ¿y si siguieran pensando en mí? ¿Y si pudieran sugerirme cómo debería ser mi próxima carta-hoja? El corazón me late más deprisa. Se lo cuento a Aloma. Ella se encoje de hombros en ese cuerpecito y mira por el ventanal, hacia la plaza y más allá, dónde empieza la calle de les Camèlies.

*Hoy hace 21 años que murió Mercè Rodoreda, una de las mayores escritoras de la literatura catalana. Maestra del cuento y de la novela psicológica, retrata sus protagonistas como nadie con su característico estilo.

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279- Villano

Hola gusanos,

Soy el Doctor Oscar Arenas Larios y dominaré el mundo para convertirlo en un espacio publicitario. Pediré trabajo como redactor creativo en centenares de agencias con una carta distinta cada día y una vez me fichen en todas ellas… ¡las hundiré para quedármelas a precio de saldo! Puedo hacerlo todo solo con un procesador de textos, mis superpoderes y mi maldad infinita… ¡muwhahwhawhawha!

Pero no hago esto porque sí, no. Después de licenciarme en publicidad conseguí un puesto en una agencia de publicidad. Iba a ser la bomba. Todo era precioso. Y al continuar estudiando un máster, creía que mi futuro estaba asegurado. Pero no. No duré ni un año y medio. Ahora que se atiendan a las consecuencias.

¿Que era demasiado joven? ¿Que no tenía experiencia? Se van a enterar. Tuvieron su oportunidad, pero ha llegado el momento de que aprendan a no menospreciar la motivación y las ganas de experimentar.

Ahora nos veremos las caras y te aseguro todo el mundo se arrepentirá de no haber valorado mi book. No tendré piedad con nada de lo que me digas. ¡Aplastaré todos los publicitarios y el mundo será un OPI en venta!

¡¡¡Muwhawhawhawhawha!!!

Una propuesta de Adrià Sánchez

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272- Exmilitar*

Deberías haber vivido lo que yo viví cuando me enrolé en el destructor Ogilvy. Estuve sirviendo en plena guerra un año y cuatro meses. Sin permisos.

Estaba en el batallón de redactores publicitarios y sufrimos algunos de los peores bombardeos de briefings de toda la campaña… Pero había que adaptarse a todo, estar preparado para entrar en batalla en todo momento. Incluso ahora mismo, aunque estoy retirado desde 2012, puedo presentar batalla… y power points para defender la bandera de mi agencia. Y no me temblará el pulso a la hora de disparar titulares. ¡Por supuesto que no!

Y mira, te lo puedo contar cómo quieras, porque eso era lo que hacíamos en el batallón de redactores. Pero claro, ya no hay profesionales como antes. Bueno, conozco uno. Se llama Oscar Arenas Larios y ha escrito 272 veces su carta de presentación. Aún había esperanza. Pero lo entrevisté y me enseñó sus heridas de guerra y las operaciones en que había participado. Parece que sabe cumplir órdenes pero ese tío no duraría ni dos días en el desembarco de un nuevo cliente.

Es de esos que ha estudiado hasta un máster. Me pregunto de qué sirve un máster sin salir fuera a dejarse la piel en cada tormenta de ideas. Lo que sí sirve es la experiencia. O en su defecto, las ganas de dejarse los huevos por tus ideas y por las medallas. Pero con estas hordas de modernetes comunistas en nuestras agencias no vamos a ninguna parte. A la primera renovación de convenios se irán todos fuera.

¿Si no, qué harías tú con ellos?

*Un maridaje insospechado entre la batallita del abuelo y las órdenes militares.

Una propuesta de Adri Sánchez

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271- Terenci Moix*

Con las nubes vestidas de luto, tras los agrietados cristales de la agencia y bajo el polvo que se posa sobre las ideas suntuosamente adulteradas, su vida transcurrió un año y cuatro meses muriendo a cada instante.

En un recóndito lugar de esa necrópolis, entre los escombros y los sudarios de los briefings ajenos, el viajero se abre paso. Ante sus ojos, la tierra del talento colonizada por los juegos de bastardías de la mediocridad. Su nombre, Oscar. Sus apellidos, Arenas Larios. No lo avala linaje alguno. Ninguna dinastía haría el más mínimo gesto por reconocerle. Su historia es la misma que la de miles de jóvenes inmolados a la precariedad. Su rostro no es más que el de otros muchos y sin embargo su posado respira la majestad de unos pocos.

Su semblante es el de los que, por no tener nada que perder ante algún revoltijo de patanes impúdicos, agotarán su último aliento enzarzados en la batalla de las palabras. El desprecio y la envidia rasgarán sus máximas, pero él no se permitirá ningún titubeo en sus cantos, pues siempre serán el mismo: el suyo, recitado y callado, escrito y reescrito, durante toda una vuelta al dios Ra.

Trae consigo los laureles podridos y los pergaminos de la aciaga ciencia que un día le hundirá en la depresión pero que hoy contiene su futuro. Un futuro con el que el que pretende iluminar las oscuras grutas corporativas dónde se amañan los embustes del becariado. Tras el abandono de los dioses solo la motivación y las ganas de experimentar quedaran como plañideras de su muerte en vida. Y llegará un día en que el Sol pondrá fin al imperio de la noche y la identidad de Oscar diluida en otras 365 habrá tornado el silencio del ya te llamaremos en un torrente de locuaces ideas. Tal vez la locura del poeta la calmen las palabras del soñador.

Su mirada preguntará. Sus dedos escribirán. Solo faltará que tu voz responda.

*Hoy se cumplen 10 años de la muerte de Terenci Moix y de su característica prosa preciosita llena de lirismo.

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270- Manuel de Pedrolo*

El cregresivo

Nadie lo cree, soy plenamente consciente de ello. Parece una historia, una fruslería, un pretexto para ganar tu próximo Cannes o generar expectación interesada en la red. Pero el caso es que yo fui uno de los mejores directores creativos del mundo. He firmado piezas de extraordinaria beldad, tengo varios másters, había ganado premios… Tú eres mi última esperanza y esta es mi historia.

Después de una prolongada permanencia en una boutique creativa, ay de mí, perdimos una cuenta importante y la dirección pedía responsabilidades. Con mis circunstancias, yo fui una cabeza de turco fácil de señalar, pues ya me quedaban pocos años en el negocio. Mientras discaba el número de casa para comunicárselo a mi mujer, me dije que toda mi motivación debía centrarse en mantenerme joven y seguir unos años más en el negocio… Y desconozco si existe un vinculo entre mi deseo y mi incompresible fato, pero aquí estoy: francamente irreconocible, pero sin flaquear en mi empeño.

Me volvió a crecer el pelo. De repente, un día, si lograba arrinconar a una chica alguna noche de copas, me sentía capaz de satisfacerla y hasta de preñarla. Con el paso de los meses, hasta lo logré. Dejó de dolerme el pecho y fui recuperando la postura erguida que me habían arrebatado los años de oficina.

Encontré trabajo en una multinacional como redactor creativo… Pero cada vez confiaban menos en mí e iba perdiendo condiciones laborales, con la excusa de unos supuestos recortes. De repente, mi mujer falleció y en su funeral me di cuenta de que mí familia ya no lo era. Era un extraño para ellos, algo monstruoso e inconfesable. Dejé el trabajo después de un año y cuatro meses y me mudé con la garganta atada por el llanto que yo no me permitía. Busqué suerte en una ciudad para mí forastera. No cedí al ansia, a la angustia, aunque encontrar un empleo era cada vez más difícil. Me veían joven y un book  con tantos premios presentado por una cara sin arrugas parecía una provocación. Entonces reparé en el prejuicio con el que yo también había anorreado unánimemente a tantos jóvenes: que la edad afecta al talento.

Ahora me presento como Oscar Arenas Larios, pues es la identidad que he conseguido para no despertar sospechas de nadie. Por lo visto, Oscar tiene una experiencia similar a la que, por mi aspecto, me echarías ahora. Soy alguien mendigando un trabajo para no terminar a sol y serena en este país de locos. Pero en realidad, solo soy el mismo becario que un día fuiste. Y soy el mismo director creativo que un día tuviste. Teniendo en cuenta esta circunstancia, seguro que puedo escribir algo que se adecúe a tus preferencias… antes de tener que volver estudiar publicidad.

*Si uno de mis escritores favoritos, Manuel de Pedrolo, siguiera vivo, hoy habría cumplido 96 años. Homenajearle e imitarle me sirve para usar El regressiu, un relato que firmaba en 1975. El viejo que rejuvenece puede que nos recuerde a El curioso caso de Benjamin Button de Francis Scott Fitzgerald, de 1922 y adaptado al cine hace unos años. Sin embargo, en la historia de Pedrolo, un hombre mayor rejuvenece y vuelve a vivir su madurez y juventud. Por ello, me sirve para reivindicar algo que, al parecer, debe olvidarse con la edad: que los jóvenes también valemos.

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265- Drama*

La generación perdida

ACTO ÚNICO

OSCAR ARENAS, gabardina con el cuello levantado, barba de dos días y sombrero de ala ancha; llega al muelle ante un barco a punto de zarpar. Despidiéndose de un grupo de gente con emoción contenida, entra en escena LARA DARÍO, pañuelo a la cabeza, maleta de piel grande y abrigo de gamuza granate de botones de madera.

LARA DARÍO
entre sorpresa y hostilidad
¿Qué haces tú aquí?

OSCAR ARENAS
Después de todo, no he podido evitar venir a despedirte. Hemos trabajado juntos mucho tiempo para que ahora pasemos meses, quizá años, sin vernos.

LARA DARÍO
mirando al suelo
HEMOS trabajado, Oscar. Olvida esos días porque el mañana se ha olvidado de nosotros. Nuestro talento es tinta en unos contratos de prácticas. Tú ya no eres redactor y yo ya no seré directora de arte.

OSCAR ARENAS
seguro
Yo aún soy redactor, Lara. Otra cosa es que no haya nadie dispuesto a pagarme por ello. Nuestro futuro siempre es mucho más que tinta y papeles. Me dan igual mis títulos, me dan igual mis clases.

LARA DARÍO
tensa
Claro.

OSCAR ARENAS
algo desesperado
Lara, no te vayas, no somos tinta. Somos las ideas que hacen correr la tinta. Yo podría escribir lo mismo de 365 formas diferentes. Si yo puedo hacer eso, tú puedes diseñarlo. No hay nada que nos pueda parar…

LARA DARÍO
interrumpiéndole
Excepto el paro mismo. Ninguna idea germinará en esta tierra sin dinero, Oscar. En el extranjero tengo entrevistas, tengo perspectivas, tengo un horizonte. Aquí solo hay edificios de hormigón que me impiden ver el atardecer. No desperdicies tu juventud aquí Oscar. Compra un pasaje y ven conmigo en el próximo barco.

OSCAR ARENAS
¿Cómo voy a ser redactor en una lengua que no sea la mía?

LARA DARÍO
llorando
Tú eres capaz de todo, Oscar, por favor. No tires tu juventud en este país…

OSCAR ARENAS
amargamente
Capaz de todo, menos de seguirte. Buscaré trabajo aquí. Demostraré lo que soy capaz de hacer… ¿Qué más da cometer errores ahora si los que venían antes ya los han cometido todos? Si tú dices que el futuro es una quimera. Allá dónde vas, también.

LARA DARÍO
sonriendo con resignación, secándose las lágrimas
Si me siguieras no serías el Oscar que yo conocí.

LARA DARÍO se gira para subir por la pasarela del barco. A medio camino se detiene y se da la vuelta para dirigirse a OSCAR ARENAS.

LARA DARÍO
sonriendo
No olvides escribirme.

OSCAR ARENAS
Solo si algún día vuelves.

Telón

*¡Feliz Día Mundial del Teatro!

 

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Coloquiales, De Raymond Queneau, Dialogadas, Pastiche, Sin categoría, Teatrales

264- Comedia*

PERPETUUM PARO

OSCAR ARENAS LARIOS, joven y atolondrado, tuerce una esquina y se da de bruces contra el último de una larga cola, un tipo ya de cierta edad, de gesto asqueado, un PARADO.

OSCAR ARENAS LARIOS
¡Ay! Oye tú, ¿esto es la cola del paro?

PARADO
resignado
Sí, porque lo que es moverse, no se mueve. Tenemos 264 personas delante.

OSCAR ARENAS LARIOS
Ya veo que hemos perdido aquella vieja elegancia del vuelva-usted-mañana.

PARADO
No, si te lo dicen igual… cuando llegas al final de la cola. Y cuando vuelves a tragarte la fila, te repiten lo mismo. Esto es como las máquinas de movimiento perpetuo pero al revés.

OSCAR ARENAS LARIOS
Esto no es para mí. Yo no me he licenciado en publicidad para nada.

PARADO
Pero si yo soy ingeniero aeronáutico con un máster. ¿Qué vas a hacer tú que no pueda hacer yo?

OSCAR ARENAS LARIOS
Mira, yo quiero se redactor creativo, aquí está mi book y… y…

OSCAR ARENAS LARIOS saca un montón de papeles de su bandolera que empiezan a volar con el viento mientras farfulla.

PARADO
con sorna
Vas a escribir la misma carta cada día.

OSCAR ARENAS LARIOS
viendo la oportunidad
Mmmm… ¡sí! ¡Y siempre será distinta!

PARADO
¿Cómo vas a poder hacer eso si hace solo tres días eras becario?

OSCAR ARENAS LARIOS
Es que creo que ya lo he hecho: en la multinacional dónde estaba me pasaron tantos cambios del mismo texto que sé que puedo hacerlo.

PARADO
malicioso
No hay huevos.

OSCAR ARENAS LARIOS
solemne
Has dicho las palabras mágicas. Por raro que sea lo que tenga por delante, ante esta invocación no puedo hacer más que lanzarme a los brazos del destino… y escribir como un loco.

Se va, muy dignamente, con paso exageradamente pomposo. Vuelve de puntillas. El PARADO levanta una ceja.

PARADO
¿El super estaba cerrado? ¿Se te han roto los huevos por el camino?

OSCAR ARENAS LARIOS
No, es que no sé empezar si no me pasan los cambios ni sin un brief. ¿Cómo pedirías trabajo tú?

Telón

*Segunda entrega de mis cartas teatrales con motivo del Día Mundial del Teatro que tiene lugar mañana.

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De Joan-Lluís Lluís, Formales, Pastiche, Sin categoría, Trabas

257- New age

Namasté,

Vengo a imponerte mis manos, a transmitirte mi energía positiva y a abrir tus chacras a nuevas experiencias. Soy Oscarsattva Arenasatra y he regresado de un viaje astral a través de mis 257 reencarnaciones previas. Para contarte las experiencias subconscientes que he vivido.

En el fondo, la vida se repite cíclicamente y aunque ahora sea licenciado en publicidad y esté estudiando un máster en Psicología Alternativa, cuento con experiencias místicas en una agencia multinacional. Pero eso no me define. Ya sabes que no importa lo que haya vivido, si mi motivación no está en sintonía con mi signo zodiacal o si no experimento el tao en tu día a día.

Conectemos nuestras mentes, que la energía fluya a través nuestro, entremos en comunión con el Todo, seamos las piezas que construyen la realidad mientras vemos las piezas de mi book. Cuéntame qué me depara mi destino, que yo lo escribiré mientras lo vivo.

Que el maná esté contigo, hijo del universo, descendiente del Polvo de estrellas.

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256- Sitcom

Cómo encontré este trabajo S.02 CH.56: Demasiadas responsabilidades

OSCAR tirado en la cama. Habitación en la penumbra. Entra MAMÁ, sube las persianas y la luz entra en la habitación.

OSCAR lanza un alarido.

Risas.

MAMÁ
Venga, ya has dormido bastante. Mueve el culo que no vas a ser un parásito toda la vida. De hoy no pasa que salgas a buscar trabajo.

OSCAR
Mamá yo ya estoy buscando trabajo. Escribo cada día mi carta de presentación y ya llevo 256 versiones.

MAMÁ
256 sopapos te daba yo a ti. ¿De qué sirve escribir si no sales de tu habitación ni levantas el teléfono?

OSCAR
Pues para diferenciarme de mi competencia. Piensa que un 30% de la población mundial no sabe escribir.

MAMÁ
yéndose
Ay, este niño tiene respuestas para todo. Así no se puede…

OSCAR
Que ya no soy un niño.

Se enfada, pone morros y abraza el cojín.

Risas.

MAMÁ
volviendo a entrar
Hijo, he decidido que voy a alquilar tu habitación, porque eres una carga para nosotros…

OSCAR
A ver mamá, todas las horas que me ves en el ordenador no estoy haciendo el vago: estoy escribiendo mis cartas. Cada día son distintas y precisamente trato de demostrar que…

MAMÁ
Ya no hay excusas que valgan, que ya ha llegado la inquilina. Coge tus cosas y déjale tu habitación a Scarlett.

Entra SCARLETT.

Aplausos.

OSCAR
Mira, mamá, he pensado que mejor comparto el cuarto con ella y ya si eso pago los gastos trabajando en McDonald’s o algo. ¡Que le den a la publi!

MAMÁ
Oscar, esta es Scarlett. Ha estudiado publicidad y ahora está estudiando un máster sobre no se qué de psicología.

OSCAR
¡Anda, como yo! Si vamos a ser almas gemelas… Yo estuve currando de copy en una multinacional.

SCARLETT
Yo acabo de empezar en una.

OSCAR
Pero yo estoy en paro y estoy buscando trabajo con un proyecto que me tiene súper motivado… ¿No te lo ha contado mamá?

SCARLETT
¿Puedo ver cómo lo haces?

OSCAR
Oh claro, y si quieres te enseño mis piezas creativas.

MAMÁ
a Scarlett
Cuidado reina porque empieza por las piezas y termina enseñándote LA pieza.

Risas.

Oscar mira a cámara.

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De Joan-Lluís Lluís, De Raymond Queneau, Formales, Pastiche, Sin categoría

255- Apóstrofes*

Oh, agencia de publicidad, que en tu yerma oficina germinen la licenciatura y el máster abonados por la motivación y las semillas de la experimentación; no maltrates al árbol joven pues sin él no hallarás futuro, deja que la habilidad de Oscar Arenas Larios para adaptarse a cualquier estilo eche raíces en tus pizarras secas de ideas.

Oh, director creativo que pilotas el rumbo de la creatividad con la mano firme en el timón de tu criterio, que recibes en audiencia a los futuros paladines de las ideas cuando apenas son escuderos imberbes… Escucha alguna de las 255 súplicas de este humilde redactor creativo. A ti te pido que este book llegue hasta tus ojos, que mis ideas lleguen hasta tu mente, que mis largas jornadas de fatiga en una agencia lleguen algún día a tus oídos y que una propuesta para escribir mis cartas sin descanso salga de tus labios.

*Esta invocación usado como recurso retórico es tan característica de la literatura clásica y medieval que seguro que al tratar de imitar algo que suene a viejo lo primero que se te pasa por la cabeza es poner un Oh delante.

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