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91- Eufemismos

Buenos días,

Mi nombre es Oscar Arenas Larios y me hallo en una situación de ausencia transitoria de actividad laboral. Soy un profesional de la comunicación persuasiva, en la rama de la redacción creativa. Realizo mi búsqueda de empleo con una estrategia consistente en escribir una carta cada día, siempre parecida al anterior, tomando como referencia los trabajos de Raymond Queneau y Joan-Lluís Lluís. En la actualidad ya llevo más de noventa siendo mi objetivo cumplir un año con el mismo hábito.

Obtuve un título universitario en mi especialidad y he cursado estudios de postgrado relacionados con la psicología. Del mismo modo, cuento con años de experiencia en una agencia de reconocido prestigio internacional. Puede que mi edad no decante a mi favor un proceso de selección sin embargo ante eso debo contraponer mi elevada motivación y mi voluntad de experimentar.

Seria un placer para mí poder concretar un intercambio amistoso de información en el que mostrar las piezas que constituyen mis mayores hitos como redactor. Sin embargo lo que al final marcará la diferencia en este proceso de selección será mi capacidad de trabajar recibiendo una contraprestación por cumplir determinadas directrices. Así que propongo un inicio lo más temprano posible con la sugerencia de una posibilidad de readaptación de esta misma carta.

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De Raymond Queneau, Formales, Propuestas, Sin categoría

80- Exceso de exactitud

Mi nombre es Oscar (del sajón Osgar) siendo mis apellidos Arenas, rama cordobesa, por parte de padre, y Larios, rama almeriense, por parte de madre. Mi profesión hasta hace 3 meses y 3 días era la de redactor creativo de publicidad. Es decir, en el sector de profesionales dedicados a la comunicación de las marcas con sus públicos, me especializaba en la conceptualización de ideas y dentro en esta especialidad, era del subgrupo dedicado a cuidar el lenguaje escrito o hablado. 16 días después de quedarme en esa situación de desempleo, inicié una sucesión limitada de cartas de presentación para lograr un puesto de trabajo estable con unas atribuciones similares al anterior. Dichas cartas contienen datos sobre mi formación académica y las razones por las que un director creativo debería contratarme, pero lo hacen cada una en un estilo formal distinto. En el momento de escribir esta frase me hallo en la transición de las 79 a las 80 cartas. En el primer párrafo de la octogésima carta, en concreto.

Después de 7 semestres de formación académica teórica en el campus de la UAB, con clases magistrales, prácticas autónomas y pruebas de conocimiento en porcentajes variables según el plan de estudios vigente, conseguí una licenciatura en Publicidad (que no graduado). Así mismo, el siguiente curso después de su obtención, realicé la parte teórica de un máster y en el momento de escribir estas líneas me hallo en los inicios del trabajo final que me permitirá conseguir la titulación completa. El octavo semestre de la licenciatura correspondió a unas prácticas en empresa que terminaron alargándose hasta un año y cuatro meses después, con lo que adquirí numerosas horas de estancia en una agencia multinacional. El hecho de haber nacido en los últimos días del año 1990 me clasifica como joven, con lo que puede parecer que mi experiencia no sea significativa. Sin embargo, mis elevadas puntuaciones en pruebas psicotécnicas de motivación y autoconfianza (en el percentil 70) permiten deducir una preferencia por los retos, concretamente hacia aquello que sobrepase ligeramente mis capacidades para proporcionarme un nivel óptimo de dificultad que me mantenga alerta, sin llegar a sobrepasarme.

Lo ideal en cuanto a nuestra posible futura relación laboral seria concertar una coincidencia en el espacio-tiempo para contrastar mi experiencia pasada, en las seis mejores campañas que han salido de mi mente y que cuentan con mis palabras. Sin embargo, una buena estadística no permite inferir buenos resultados en un futuro a medio plazo, por lo que me ofrezco a demostrar mi talento en el futuro aceptando una propuesta de estilo para mis cartas para pedir trabajo.

Una propuesta de Bàrbara Nicolau y ya realizada por Queneau.

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De Joan-Lluís Lluís, Formales, Sin categoría

79- Academicista / artistoide

Lo que me planteo con mi performance 365 formas de pedir trabajo es ahondar en la metafísica del hastío sublimada en las connotaciones de los textos. Quiero articular mi discurso alrededor de un pretexto cualquiera, casi azaroso: la realización laboral de mi alter ego, un redactor creativo llamado Oscar Arenas que desea trabajar en una agencia de publicidad.

Con esta excusa, convierto una carta reescrita a diario en un vehículo de reflexión sobre las posibilidades plásticas del lenguaje y la elasticidad que admite ante un cometido conceptual claro. Durante mi formación como publicitario y psicocreativo ya exploré las posibilidades connotativas del lenguaje, aunque sin duda la cumbre de mi exploración se dió en OgilvyOne Barcelona dónde fluctuaba entre estilos de lo más heterogéneos, por la naturaleza de los encargos que recibía. Creo que 365 formas de pedir trabajo es una obra necesaria, llamada a ser un referente y a reivindicar el potencial de los jóvenes creativos en la postmodernidad tecnológica.

Sin embargo, pese a que es innegable un cierto trasfondo futurista o maquinista (del oulipismo de Queneau), la obra cuenta con una dimensión de creación colectiva, ya que el espectador ubicuo e hipertextual puede ser el catalizador de una nueva variación formal. Cualquiera puede participar y está invitado a hacerlo: 40 de las 79 variaciones hasta el momento son propuestas, con lo cual 365 formas de pedir trabajo es una obra que puede tener muchas formas a al vez. En resumen, aquí el autor es un mero soporte: la obra cobra sentido cuando el lector comprende, aprende y emprende, involucrándose con sus propuestas en el proceso de creación.

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78- Psicoanalista

Existen dudas razonables de que el sujeto O.A.L. presente un cuadro obsesivo compulsivo. Pese a su conducta repetitiva fácilmente observable, parece que achacar sus síntomas a una obsesión sería un diagnóstico precipitado . En su mente hay un torbellino confuso de conceptos en cuyo vórtice se encuentra una voluntad ciega para conseguir un trabajo como redactor creativo. El sujeto repite cada día una tarea que cree le acerca a dicho objetivo: escribir una carta para conseguir ese trabajo. Sin embargo, en el pertinente análisis de esas cartas, se halla la evidencia de que no son repeticiones, al menos en las formas, pues cada día es radicalmente distinta al anterior. Por eso, antes que el nombre de su dolencia, lo más interesante a nivel clínico en este paciente pueden ser los orígenes de ésta.

¿Podría tratarse de un síndrome de Demóstenes, una necesidad de mostrar los conocimientos adquiridos en su licenciatura en Publicidad o en su máster en Psicocreatividad? Su alta motivación y sus ganas de experimentar tampoco permiten descartar que se trate de un mecanismo de sublimación de los traumas sufridos durante el año y cuatro meses que trabajó en una agencia multinacional. Y además, no hay que olvidar que su juventud probablemente implique un deseo oculto de tener relaciones sexuales con su madre.

Cabe remarcar que O.A.L. no presenta anomalías de tipo social, ya que colabora con en su terapia y además, se muestra muy inclinado a realizar una entrevista como parte de su camino a conseguir ese trabajo que tanto ansía. Además, no muestra rechazo a propuestas de los lectores para sus cartas, e incluso está dispuesto a que eso sea un medio para ponerle a prueba, con lo cual muestra una alta confianza en sí mismo muy sana, si bien algo cercana al narcisismo.

Otra propuesta de Belén Estrada.

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66(6)- Satánica*

Toma mi alma, Satanás y acógela en tu sino. Pronuncia mi nombre, Oscar Arenas Larios, y yo acudiré a ti sin vacilar, pues el Mal y tu voluntad son mi único dogma. He sembrado el caos y he corrompido el bien con mis mezquinas palabras al servicio de oscuros designios. Y quiero seguir extraviando a todos cuántos transitan por el sendero de la virtud para que terminen despeñándose por el abismo del pecado. Y quiero hacerlo junto a ti, junto a Lucifer y junto a todas las almas apartadas del Cielo. Si hoy no me abres las Puertas del Infierno, seguiré cometiendo los más viles crímenes durante un año, emborronando de angustia y manchando de sangre las letras con que contarán mi historia a los infelices.

He perfeccionado las artes de la seducción con oscuros estudios en Publicidad y Psicocreatividad, además de dedicarme a engañar inocentes para que compraran falsos ídolos que les ataran para el resto de sus días a tus deseos durante un año y cuatro meses. Quizá no soy uno de tus adeptos más longevos, pero tú sabes que para hacer el Mal, solo se necesita un motivo: desear hacerlo eternamente.

Háblame, Satanás, condéname por mi pasado y guía mis futuros actos para que solo haya en ellos tu huella maligna… ¿Cuál es tu próxima orden? ¿Qué debo escribir mañana?

*No es que disfrute especialmente cometiendo el mal, pero ya que en teoría este proyecto no alcanzará la diabólica cifra de 666 cartas, este era el momento de mandar un saludo al Tito Satán (¡¡si me lees, mándame una propuesta!!)

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59- Pregonero*

Atención, atención, ATENCIOOOOOOOOOOOOOOOON

Se hace sabeeeeeeer que por orden del redactor creativoooooo se está buscando trabajo en una agencia de publicidaaaaaad.

Para ello se escribirá una carta diaria en distinta manera durante un año en señal de solvencia profesional.

Dicha carta debe mencionar los estudios cursados y las credenciales laborales, a saber: licenciatura, máster y más de un año de experiencia.

Es de obligado cumplimiento la referencia al book y a una posible entrevista.

Así mismo, hay que dar voz de la aceptación de propuestas de estilo para las cartaaaaaaaas.

Se despide este pregoneroooooooooo.

(…)

Atención, atención, ATENCIOOOOOOOOOOOOOOOON

Se hace sabeeeeeeer…

*Aunque parezca mentira esta carta es una propuesta que me han hecho dos personas cercanas con dos días de diferencia y sin haberlo hablado entre ellas.

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58- Diálogo platónico (del elenco socrático)

SÓCRATES: En lugar de presentar tus méritos por escrito, Oscar, tal vez aceptarías dialogar sobre ellos. Tanto tú como yo los conoceremos mejor en esta forma.

OSCAR: Que así sea, Sócrates. Siempre se comprende aquello con lo que podemos relacionarnos e interactuar. Es un principio básico de la publicidad.

SÓCRATES: Dime, Oscar, si es cierto que basas tu camino hacia el conocimiento en la repetición. Y si es así, dime si eres conocedor de que la verdad no se halla en cuántos la defienden ni en cuántas veces se reitere. La verdad y el conocimiento son verdad y son conocimiento por sí mismos. La repetición pues, no lleva al talento ni al conocimiento.

OSCAR: De la repetición aparece el hábito, como bien sabrás, Sócrates. Y del hábito nace la habilidad y solo de ahí proviene el talento. Yo no persigo el conocimiento, pues tengo un modesto talento. Yo persigo, simplemente mi reconocimiento.

SÓCRATES: Entonces tus fines son los del sofista y tus armas son las falacias, pues la repetición termina convirtiéndose en rutina, en un camino repetido mil veces que te hará ignorar todo lo que este no recorra.

OSCAR: Bien cierto es, Sócrates. Pero yo no pretendo que mis fines sean los tuyos. Te respeto profundamente, pero mis estudios y mi futuro están en el sofismo.

SÓCRATES: Tu sinceridad te hace bien. Sin embargo, sigues cometiendo un error.

OSCAR: ¿Cuál?

SÓCRATES: La sofisma que ya te he mencionado… la repetición sin criterio terminaría convirtiéndose en rutina, en una costumbre que terminará pareciéndote cierta porque, a pesar de su falsa manifestación, será lo único que habrás visto. Debes variar en tu repetición.

OSCAR: Pero ¿cómo, oh Sócrates?

SÓCRATES: Simplemente, escucha y aprende.

OSCAR: Os escucho, maestro.

SÓCRATES: No me escuches a mí. Yo solo sé que no sé nada.

OSCAR: ¿Puede que solo desde la humildad lleguemos a entender lo que nos dicen los demás? No importa cuán sabio sea un hombre ni a cuantas escuelas haya asistido si no sabe adaptarse a su entorno, ni a quienes le escuchan.

SÓCRATES: Esas han sido tus palabras. Dedica cada día más tiempo a escuchar a quienes te escuchan a ti y conocerás. Volviendo a tus palabras, en el hábito encontrarás tu talento.

OSCAR:  Más yo busco con mi talento crear un hábito que no tengo y que me otorgue la repercusión que deseo.

SÓCRATES: Admite tu ignorancia, Oscar. Jamás sabremos qué prima, si el talento o el esfuerzo. Jamás sabrás si alcanzas tus metas gracias a tus hábitos o a un talento del que ignorabas su forma verdadera.

OSCAR: Aunque ahora tengo más preguntas que respuestas, me parecen más valiosas las primeras que las segundas. Gracias por tus palabras, Sócrates.

Una propuesta de Susana Pérez Blázquez

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54- Martin Luther King*

Encantado de saludarte. Bienvenido al lugar dónde el presente se ha citado con la historia. No podía ser otro sitio, amigo, porque hoy es el día en que todo empezará a cambiar bajo los ojos del Altísimo.

Hará un año y ocho meses que empecé a trabajar, con la firma del Convenio de Prácticas. Era un puesto de becario, con una posibilidad implícita de trabajo fijo; un faro un cuya luz guía erróneamente a muchos jóvenes. Tal vez el puerto hacia el que me orientaba ese faro no era el mejor muelle en el que atracar, porque ya sabes, amigo mío, que la flagrante injusticia del empleo precario jamás puede resistir las mareas del paro.

Y aquí me tienes, un año y ocho meses después, en paro, un náufrago en un océano en el que nadie muy pocos salen a flote. Los convenios de prácticas no fueron creados para volver a abandonar los jóvenes a su espantosa condición de paro, privados de ingresos y por tanto de libertad y felicidad.

Hemos sido engañados con los faros traidores de la formación, los falsos ídolos de unos mercados baldíos de trabajo. De nada sirven ahora la licenciatura o el máster, si hay muchísimos otros a quienes Dios ha formado para sus cometidos. Se nos dio un cheque para nuestro aprendizaje y nuestros estudios, y ahora parece que nadie, tampoco nosotros, podrá cobrarlo de vuelta si no podemos ganarnos nuestro pan. Aunque rehúso a creer que nuestro futuro pueda declararse insolvente: no se puede negar el crédito al talento y a la motivación. Así que he venido a pedirte amablemente lo que tú y tu generación le debéis a la mía: un empleo digno y de acuerdo con nuestra formación.

No quiero que creas que me estoy revolcando en la desesperación ni que pretendo darte pena. Dios sabe que no es así. Quiero decirte hoy, amigo, que pese a todas las dificultades; incluso pese al no que estás a punto de darme, sigo teniendo un sueño… un sueño en el que esta sociedad no deja jamás de creer en el valor de las palabras y las ideas.

Tengo un sueño… en el que un día este país se despertará y recordará esos días aciagos de paro juvenil por encima del 50%. Un día en que nadie olvide jamás que el trabajo es un derecho, que una sociedad debería velar para que todo el mundo tenga la posibilidad de ganarse la vida por sus propios medios sin depender de nadie. Y que tú, tus colegas y tus accionistas también pertenecen a esa sociedad.

Tengo un sueño en el que, en los túneles del metro, antiguos becarios y quienes firmaron sus convenios irán a trabajar juntos, en igualdad de condiciones, en oficinas dónde la juventud es una característica más, no un lastre que te aleja de tu futuro.

Tengo un sueño en el que las agencias hoy desiertas se convertirán en un oasis de creatividad y  premios, con el talento que hasta hoy se están perdiendo.

Tengo un sueño en el que mis hijos no serán juzgados por las piezas de su book, sino por sus capacidades de hacer lo que se les pida en su trabajo, de escribir lo que ahora mismo necesitas que alguien te escriba, sin que importe su edad o su currículum.

¡Hoy tengo un sueño! Un sueño en el que tú me ayudabas a hacer un sueño realidad.

*Hoy se cumplen 50 años del I have a dream de Martin Luther King. Su sueño aún no se ha cumplido del todo. Espero de todo corazón que el mío tarde un poquito menos.

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28- Obituario

La muerte puede ser tremendamente cruel cuando llama a nuestra puerta. Ese ha sido el caso del joven Oscar Arenas Larios (Lleida, 1990), que ha fallecido buscando trabajo sin haber tenido nunca uno estable. Oscar soñó hasta el último momento con ser redactor creativo en una agencia de publicidad y su único contrato indefinido ha sido el descanso eterno. El karoshi se lo llevó después de escribir obsesivamente 28 cartas de presentación. Y dice mucho de su motivación que él sea el primer parado del mundo que muere por exceso de trabajo. Sin embargo, ser excepcional no libra a nadie de la muerte.

Su deceso ha estado acompañado por misterio ya que Oscar fue encontrado sin vida con la cara sobre el teclado de su ordenador y con un mensaje en la pantalla, una sucesión aleatoria de letras, cuyo significado está velado por una de sus grandes pasiones, llevar el idioma al límite. Y es que su aventura para encontrar trabajo trataba de demostrar que podía adaptar un mismo texto a cuántos estilos se le propusieran para encajar con cualquier situación. Lamentablemente murió antes de alcanzar su ambicioso objetivo de 365 estilos diferentes y ahora jamás sabremos si su talento estaba a la altura de su motivación.

Licenciado en publicidad en 2012, sus compañeros solo tienen palabras de elogio para él como «La facultad está cerrada, volveremos a abrir el 1 de setiembre.» o «A mí no me mires, yo soy la jardinera.» Y es que, cuando la muerte arranca un joven de la vida, su pérdida se hace patente en todos los proyectos inacabados que deja inacabados. Su epopeya para econtrar trabajo no ha sido el único, ya que también quedarán trucados su máster y todos los truchos que pensaba presentar al Drac Novell 2013.

Aún así, hay que precisar que Oscar pudo cumplir en parte su sueño, ya que antes de empezar a escribir sus cartas diarias, ya había dedicado un año y cuatro meses de su vida al duro trabajo en agencia, imaginando que conservarlo le costaría la salud. Una auténtica lástima que no intuyera que lo que le costaría la vida sería, precisamente, el paro.

Sin duda, siempre se van los mejores. Pero nuestro hombre era tan joven que ni tan siquiera disfrutaba de la aprobación social de ser incluído en esos mejores. En cualquier caso, si hay un Diosrector Creador, este sabrá buscar para Oscar un lugar en el cielo; un lugar que, por desgracia, no pudo encontrar en la tierra. Seguro que, para la inmensa sabiduría del Diosrector Creador, eso será posible sin necesidad de entrevista, porque ya conocerá los gestos de Oscar.

Para consuelo de quienes lloramos su pérdida, hay que pensar que murió feliz pese a todo, porque estaba haciendo lo que amaba: escribir. Y en la sonrisa que había en su rostro está todo escrito. Imaginemos, por un momento que sigue ahí, en algun lugar, cómo esa idea con la que aún no hemos dado… ¿Qué estilo de carta habría escogido para mañana?

D.E.P.

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De Joan-Lluís Lluís, Formales, Propuestas, Sin categoría

26- Órdenes militares

—¡FIRMES! Soy el Sargento Brian Storming, vuestro instructor creativo. Obedeceréis mis órdenes, me daréis ideas sin rechistar y respetaréis a vuestros superiores. De momento, sois todos unos reclutas. No me importa quién seais, si sois jóvenes o viejos, si habéis tenido que pagar dinero para llegar hasta aquí o si tenéis un máster o teneis dieciocho, ¿está claro? Sois todos igual de malos y depende de vosotros destacar.

—SEÑOR, SÍ SEÑOR.

—¿Cuántos queréis destacar de verdad? ¡PASO AL FRENTE!

—Recluta, identífícate.

—Recludactor creativo Oscar Arenas Larios, de la trigésimonovena promoción de Infantería de Publicitarios de la UAB.

—¡No me jodas! En la UAB solo hay césped y maricones… Y tú no te pareces a un cacho de césped… ¿Por qué te has alistado, recluta?

—Señor, además de trabajar por mi país, quería trabajar EN mi país, no quiero tener que irme, señor.

—Todos dicen eso, recluta. Por ser tan poco original, me vas a escribir una carta de presentación en la que quede bien claro todo eso, ¿entendido, recluta?

—Señor ya lo he hecho…

—Pues entonces escribirás 25.

—Señor, con la de hoy ya llevo 26, señor.

—Pues entonces serán 365. Una cada día del año que dure tu adiestramiento. Cada día deberá ser distinta, para demostrar que sí sabes ser mínimamente original, que eres un auténtico redactor y no un respondón, y además, sabes cumplir órdenes creativas hasta dónde tus superiores te pidan. Al final del año, te quiero en mi despacho para que me cuentes qué has aprendido y espero que seas un poco más creativo en tus respuestas. ¿Entendido?

—Señor, sí señor.

—Y vosotros, reclutas, le propondréis un estilo para redactar sus cartas, porque no todo pueden ser ideas suyas. Eso sería demasiado fácil si realmente quiere destacar: proponedle estilos y él deberá escribir las cartas conforme a ellos.

—Señor, sí señor.

—Y ahora, a pensar. El Cabo os repartirá a cada uno un briefing. Quiero cinco ideas por persona antes de mediodía.

(una propuesta de David Del Blanco)

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