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188- Carta de amor

Vida mía,

Te escribo porque me faltas y me lees porque lo sabes. Repaso las copias al carbón de todas las cartas que te he mandado y que aún conservo. ¿Cuántas suman ya? Mis dedos temblorosos apenas aciertan a contarlas, igual que tampoco se atreven a hojear el álbum de todo lo que hicimos juntos, durante ese año tan largo como magnífico.

¿Te acuerdas cuando nos conocimos? Yo iba a la universidad, aún. De hecho, no he dejado de dir. Entonces era con la carrera y ahora es con el máster. Me licencié a tu lado. Que emoción saber que me esperabas fuera, saber que te abrazaría. Supongo que en ese momento tú también estabas emocionada. Pero después ya no lo estabas. Quiero creer que no me has mentido nunca y que en realidad lo nuestro fue cierto. Me decías que aún era muy joven; que no era inmaduro, pero que te parecía joven. Quizá no te diste cuenta de que solo siendo el más joven de tus pretendientes podríamos pasar más tiempo juntos, amor.

Tengo que demostrarte que te amo. Y por eso te escribo. Cada día. Si no amanezco junto a ti, es lo único que puedo hacer.

Si pudiera verte solo un instante, te pediriía otra oportunidad. Solo necesito un suspiro para decírtelo y tú solo necesitas una mirada para comprenderlo… ¿Qué debería hacer para recuperarte?

Aunque lo hayas olvidado, te sigo amando, estabilidad laboral

Con todo mi corazón,

Oscar Arenas

 

Otra propuesta de Sonia del Olmo

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61- Carta a mí mismo a los 16

Apreciado Oscar,

Tú aún no sabes quién soy pero yo tengo el privilegio de ser uno de los que te conoce mejor en este mundo. Te mando esta carta para explicarte que estoy buscando trabajo. Y de paso, para comentarte un par de cosas que quizá te sirvan para tomarte mejor los increíbles sucesos de los próximos años de tu vida.

Ahora soy redactor creativo y tengo un problema bastante gordo: no puedo trabajar cómo tal. Eso, a ti que ni tan siquiera sabes si podrás estudiar lo que quieres, te parecerá un problema lejano. De todos modos, no te queda tan lejos cómo crees, así que vive intensamente tu vida y disfruta de tu alrededor ahora que estás locamente enamorado, que tu futuro aún no es un lugar al que debes dirigirte sí o sí y, sobretodo, ten los ojos bien abiertos. Yo no te voy a decir si lograrás todo lo que te propones (por que yo mismo me propongo retos que no sé si alcanzaré) pero los próximos años te reservan metas a la altura de tu ambición. Para ellos necesitarás disciplina. Toda la que te falta, pendoncete. Pronto la conseguirás a marchas forzadas, en el esplai, pero ni aún así será suficiente. Así que ponte a ello hoy y mañana no será tan duro. Seguramente ahora mismo tendrías algún problemilla para escribir 61 cartas distintas que pidan lo mismo, una cada día. Estás ocupado con otras cosas y es bueno que así sea: el mundo está floreciendo ante ti y tú estás fascinado por todo, ¿verdad? Pero no te olvides de la disciplina y la responsabilidad.

Todo lo que te rodea y la seguridad económica de la que disfruta tu entorno este año 2006 es algo bastante aparente. No bases tu felicidad en hacer otra clase de repaso para tener 10 € más para el fin de semana. Mejor busca gente interesante a la que ver y empieza a escuchar lo que ellos creen en lugar de hablar tanto tú. Llegará un día en que importará mucho más la gente que el dinero, justo cómo crees que debe ser… pero no en la forma en que crees que debe ser. De hecho, figúrate que tu primer empleo será en una multinacional y te traerá más problemas económicos que soluciones. Y aún así te encantará, por las personas; no por el dinero.

Estudiarás, te licenciarás sin repetir un solo año, justo como crees ahora que debe ser. Y no solo eso: estudiarás un máster en el que aprenderás mucho más de lo que has aprendido en la carrera. No te estoy revelando nada que tú no sepas. Vas lanzado a la universidad, obtendrás títulos y te crearás un perfil profesional muy rápido. Pero después te darás cuenta que perder un par de años por el camino con alguna de esas cosas que solo se pueden hacer cuando se es joven no habría estado tan mal. Y es que más de uno te dirá que eres demasiado joven para encontrar trabajo. Ahora crees en muy pocas cosas, tampoco se puede decir que creas demasiado en ti mismo. Empieza a tener fe. No en el sentido religioso, pero regala tu confianza, apuéstala. A veces perderás y otras ganarás. Pero tendrás un saldo positivo con el que conseguir grandes cosas para compensar tu juventud, que de todos modos se te irá curando con los años.

Es bueno que experimentes, para no dejar de conocer cosas nuevas. Es bueno que no dejes de conocer cosas nuevas porque lo que conoces no estará ahí para siempre. Sí, lo que conoces sobre ti, lo que conoces sobre los tuyos, lo que conoces sobre tu entorno… Nada de eso estará ahí para siempre: no le cojas demasiado apego a tu ciudad, no te enamores de tu melena, deja de mirar House porque te hace creer que quieres ser médico y, además, el final no vale la pena. Por cierto que pronto empezará una serie que lo petará, Mad Men. Presta atención.

Si quieres ignora todo lo que he dicho. Aún no tienes ninguna prueba de que vaya a serte de utilidad. Pero acostúmbrate a escribir más y mejor, porque aunque escribes a menudo necesitarás hacerlo mucho más. De verdad. Atiende en las clases de lengua aunque no las soportes. Es la única forma de que logres una base teórica, porque la práctica requerirá tiempo y vas a estar muy ocupado.

Por cierto, Oscar, tú no te has dado cuenta aún, pero cuando uno es joven es cuando más inspirado está. ¿Se te ocurre alguna forma de redactar esa misma carta y mandársela alguien importante? No tengas prisa en responder, tienes unos cuantos años por delante, pero ve pensando en ello.

Atentamente,

O.A.L.

*Después de leer en XL Semanal el proyecto que está desarrollando Joseph Galliano pidiendo a famosos que escriban cartas a su yo adolescente, no he podido evitar hacer lo mismo, aunque como variación estilística es algo retorcida. Lo he hecho por dos razones, porque ya se hizo una campaña publicitaria con él, Dear sixteen year old me, y por tanto es un recurso que pronto estará trillado, y porque en cierto modo, aunque aún es pronto para darle lecciones de vida a un adolescente, creo que a los dieciséis no me habría creído a nadie que me hablara de mi situación actual.

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