Formales, Propuestas, Sin categoría

238- Escritor novato*

Buenos días, aunque quizá debería decir buenas tardes o buenas noches, para adecuarme a la perfección al momento en que usted lea esto y para ser coherente con mis abundantes conocimientos sobre segmentación e hipertextualidad.

Mi nombre es Oscar Arenas Larios y le escribo para presentarle mis credenciales en forma de cartas para pedir un puesto como redactor creativo no pudiendo hacerlo de otra forma que reinterpretando el mismo texto día tras día adaptándome a cuántas sugerencias reciba por parte de mis entregados seguidores y seguidoras.

No es nada habitual en mi carácter hablar sobre mi formación y mi perfil profesional de forma autocomplaciente, sin embargo dada mi actual situación de paro, sé que no es para nada descabellado presentarme como un redactor creativo de solvencia contrastada, como acredita mi experiencia en una agencia multinacional respaldada por mis estudios universitarios de licenciatura y máster.

Pese a considerarme joven de espíritu no entiendo esa condición como algo que deba dejarme fuera de un posible proceso de selección; al contrario, pues mi experiencia en mi corta edad no hace más que evidenciar mi solvencia y demostrar mi altísimo nivel de motivación, así como mi predisposición a experiencias nuevas que supongan un reto creativo constante.

Sería un privilegio a la altura de mis ambiciones creativas poder entrevistarme con usted para contrastar y constatar el nivel de mis ideas a través de las campañas y proyectos que recopilo cuidadosamente en mi book, evidenciando mis inquietudes personales y mi sensibilidad creativa hija de nuestros tiempos.

No quiero dejar pasar la oportunidad que la lectura de esta carta por su parte me está brindando sin ofrecer la posibilidad de demostrar mi capacidad de adaptación estilística con una propuesta con la que disfrazar una misiva tal que esta pero reescrita y permanecer el día de mañana.

Quedo agradecido por el tiempo invertido en leer mis palabras y en adentrarse en mi perfil profesional y del mismo modo estoy seguro que no quedará decepcionado ante la mencionada y ya eventual prueba de la que quedo atentamente a la espera mientras le mando un cordial, cálido y respetuoso saludo.

*Cuando empiezas a escribir tienes prisa por demostrar todo lo que crees que sabes. Te vuelves rimbombante, construyes frankensteins de frases subordinadas y a veces olvidas las virtudes del punto y seguido. Todos hemos pasado por eso. La clave es no quedarse ahí.

Standard
Evocativas, Formales, Propuestas, Sin categoría

233- Profecía del Más Allá

La Muerte me ha mirado con sus cuencas vacías, he jugado al cadáver exquisito con ella y he abierto mis ojos llenos de nuevo. Debes saber que me ha dicho que un día regresará el alquimista de las palabras.

Será hijo de las playas, de los vapores de la cebada y de los aromas de la nebrina. Habrá oído las palabras de Aristófanes y sus sofistas, de Freud y sus psicoanalistas, de Osborn y sus creativos. Un día habrá llamado a 233 puertas y deberás mirar sus ojos llenos e intuir lo que hará. Pues es él quién asediará las ciudadelas de los bastardos de Hermes, repitiendo su mensaje, hasta que las estrellas del cielo regresen trece lunas más tarde.

Pedirá el cargo que jamás tuvo en el ejército de la ciudadela. Si lo desdeñas por su juventud, su motivación caerá sobre ti y la muerte volverá a buscarme. Si lo desdeñas por su ignorancia abrirá las páginas de su libro prohibido y te hablará con palabras desconocidas para que seas tú quién le mande transformar el plomo de un briefing en el oro de las ideas.

Ábrele la puerta, pues has sido bendecido desde el Inframundo con la llegada del Alquimista de las Palabras.

Una propuesta de María Paz Cala (que pedía una carta regresando de la muerte)

Standard
Experimentales, Narrativas, Propuestas, Sin categoría

232- Muerto

Hola,

No sé cuánto tiempo llevo en este estado ni sé si puedes recordar quién soy. Los segundos corren a un ritmo distinto al otro lado de unas flores y de la placa dónde gravamos «Familia Arenas Larios». Sí, lo has leído bien. Estas letras salen directamente de una tumba. Esto sí es una auténtica locura, por si no lo fueron las 232 cartas para pedir trabajo que escribí antes de dedicarme al cultivo de la malva.

¿Cómo es posible que estés leyendo esto? Yo he aprendido a convivir con lo inexplicable. Sin embargo, este no es un texto que haya programado ni nada por el estilo. Escribo en directo. Simplemente, hay cosas que no puedo explicarte ahora mismo, en virtud del contrato de confidencialidad  más importante que he firmado en mi vida. Y no me refiero al que firme cuándo empecé a trabaja en esa multinacional de la publicidad interactiva. El contrato de mi vida implicaba la muerte: no podemos contaros qué pasa aquí ni por qué, así que no hablemos de ello.

No quiero que parezca que me quejo, aunque es más dinámico y emocionante estar vivo, aquí tengo un puesto garantizado durante mucho tiempo, un seguridad envidiable (ningún accidente laboral podría acabar conmigo) y además, las jerarquías no cuentan aquí. Aunque tenga un máster o una carrera, no hay privilegios ni desigualdades.

Como puedes imaginarte, escribir esta carta supone un esfuerzo considerable ya que no puedo moverme ni llevar a cabo procesos biológicos que harían de la escritura algo sencillo. Espero que lo valores como un ejemplo de motivación y superación. Por corta que fuera mi vida, me la pasé escribiendo (en especial los últimos meses) y dónde hubo siempre habrá.

Pedirte que me entrevistes es un acto de osadía sin precedentes. Puede que nunca hayas hecho nada igual. A los vivos os dan miedo los muertos. De todos modos ahora mi book cuenta con la bendición de la historia. Suele pasar. De repente mis ideas se revalorizarán y valdrán mucho más. ¿Has pensado en eso?

Estás pensando muchas cosas. Entre ellas, que todo esto es falso. Vale, es verdad, no estoy muerto. ¿Cómo narices voy a estar muerto? Pero estar en paro y no poder hacer lo que te gusta es como estarlo… Y ¿qué mejor forma de llamar tu atención que decirte que he pasado  a mejor vida? ¡Dónde vamos a llegar!

Descubre lo vivo que puedo a llegar a estar proponiéndome cómo debería escribir esta carta mañana.

Una propuesta (muy loca) de Jose Ildefonso

Standard
Formales, Propuestas, Sin categoría, Trabas

231- La Fiesta Musical*

Siento hambre laboral, así que demostraré mis facultades creativas y que domino la redacción fantásticamente. Si  mides mi solvencia repararás en que solapo mis misivas, que las recreo y las simulo, de sol a sol.

Comunicador laureado, psicocreativo en progreso, experimentado en un sitio de prestigio. Demostraré que seré un triunfador entre enchufados, que sí he superado la adolescencia y que me enfrento a mis mandados con soltura.

Entrevístame, mide mis fabulaciones sin mofa y preséntame un reto mítico… que te dejaré en silencio.

Sí, família Arenas Larios, ¡que dure!

*Hay un juego que consiste en decidir si el que ignora el truco puede entrar en una fiesta musical llevando un determinado objeto. El único criterio es si ese objeto lleva una sílaba que sea una nota (do, re, mi, fa, sol, la, si), cosa que al final debe deducir el que nunca ha jugado.

Una propuesta de Lilit D’Elia.

Standard
Coloquiales, Dialogadas, Propuestas, Sin categoría

230- Loro

Mira, me llamo Oscar Arenas,

Aaargh QUÉ PENA

Y quiero ser copy…

¡COPY! ¡COPY!

Y quiero trabajar en una agencia.

Aaaargh aaaargh agencia

Escribo la misma carta cada día…

¡Cada día! ¡Cada día! ¡Cada día!

Sí… pero siempre es distinta.

Siempre distintaaaargh distintaargh

Soy licenciado y estudio un máster

Aaaargh estudio un máster… aaaargh hamster

Y estuve trabajando en una agencia…

Aaaargh aaaargh agencia

Todos dicen que soy demasiado joven

Aaargh demasiado joven… Aaargh demasiado joven…

Y yo contesto que estoy muy motivado…

Aaargh demasiado joven…

Maldito pollo… Hazme una propuesta de estilo, listo.

Propuesta aaarhg, propuesta, muy visto, aaargh, muy visto, aaargh

Una propuesta de Bàrbara Nicolau

Standard
Emocionales, Evocativas, Propuestas, Sin categoría

229- A mi ex

Seguro que ya ni te acuerdas de un tal Oscar Arenas al que te tiraste un día después del trabajo. Fue un año y pico lleno de miraditas y pies jugando bajo las mesas de reunión. Pero claro, no debes acordarte porque yo tampoco pienso en ti… En absoluto. ¿Quién va a pensar en ese copy con gafas que estudiaba un máster rarísimo? Ahora solo soy un perfil de Facebook con el que te topas de vez en cuando.

Te pusieron muy fácil el olvido. Tú y la agencia me dijisteis lo mismo: que no podíais contar conmigo. De ese despecho, en el fondo, nació este proyecto. Escribo cada día una carta para buscar trabajo diciendo lo mismo pero de una forma distinta y escribo cada día una carta de desamor con cosas diferentes de la misma forma. Llevo exactamente las mismas: 229 de cada. Sin embargo, las cartas para pedir trabajo se publican y las cartas de desamor se almacenan automáticamente en tu papelera de reciclaje.

Después de licenciarme en Publicidad, tocaba graduar mis expectativas doctorándome en Fracasos. Que no es lo mismo hacerse mayor que crecer. Así que aprendí todo lo que sé trabajando junto a ti y obtuve el título con honores. Un solo no convalidó todas y cada una de las asignaturas que me faltaban. De repente, con el certificado bajo el brazo izquierdo, muy cerca del corazón, me sentía más viejo aunque, siguen diciéndome que soy demasiado joven. Habrá que fracasar de nuevo. Me sobran motivos y me faltan sitios en los que hacerlo.

Dicho esto… ¿te apetecería quedar para tomarnos un café? El último que me bebí junto a ti me sentó horriblemente mal y me encantaría quitarme ese sabor contándote lo que he estado haciendo últimamente. Y ya que, en el fondo, creo que siempre estuve enamorado de tus ideas, me gustaría escuchar cómo tu imaginación me enseña a convertir un no en un sí.

Hasta pronto.

Una propuesta de @LaMuy

Standard
De Raymond Queneau, Evocativas, Propuestas, Sin categoría

223- Onírica

Hoy he tenido un sueño rarísimo. Sin saber muy bien por qué, estaba en paro y tenia que ir a renovar la prestación. Me encantaría saber por qué sueño eso, porque yo ya llevo un año y cuatro meses trabajando. Pero es que eso era solo el principio: la oficina del paro era algo así como la Cámara de los Secretos de Harry Potter y después de coger número, me llamaron por megafonía… Oscar Arenas Larios, así alto y claro, enlatado pero con eco. Como un escalofrío del cóccix a la nuca…

Resulta que el funcionario que me había tocado era mi padre. Le dije que, por favor, me consiguiera un trabajo, pero él me ignoraba y hacía como que no conocía. Empezó a hacerme las típicas preguntas comprometidas y muy de departamente de recursos humanos: que si cuál era mi motivación, si realmente estaba dispuesto a probar algo nuevo… Realmente agobiante. Entonces, mi padre se enfada y se marcha. Entonces me llama al móbil aquella chica que me gustaba en la universidad y que no he vuelto a ver desde que me licencié. Ella tenía el pelo teñido de lila, aunque no sé cómo podía vérselo por teléfono…

Me dijo que si le escribía 223 cartas de amor accedería a acostarse conmigo y bueno, ya sabes que cada noche tenemos un sueño erótico. La penetré de formas que no sabía que se pudiera penetrar a una mujer… Y de hecho, siendo un sueño, tengo serias dudas de que sea anatómicamente posible hacer el amor en esas posiciones… No sé de dónde saqué las 223 cartas, pero el caso es que me la tiré, en mis sueños, claro.

Y entonces la locura más grande de todas: dejo a la chica a medias porque me entra una urgencia terrible por conseguir trabajo y no tener que volver a la oficina del terror: si he podido escribir 223 cartas, podré escribir 365 para demostrar mi habilidad con la escritura y poder mandárselas a un montón de gente (y eso que soy de ciencias). Realmente es una cosa rara, porque cada carta debía ser distinta a la anterior, pero en fondo todas debían decir lo mismo. Casi parecía un anuncio de esos que no se entienden.

En ese momento, vuelvo a la oficina del paro, así, porque sí… pero todo estaba lleno de sábanas (iguales a las de la cama dónde había estado hacía un rato) y empezaba a aparecer gente, entre ellos la chica esa y también mi padre, pero también compañeros del máster, gente que conocía y gente que no… Y todos me hacían alguna propuesta para escribir mis cartas. Un delirio.

Al final, con las pulsaciones a tope, les grito a todos que, si solo tengo 23 años, yo no puedo con esto solo. Y entonces va y todos se abalanzaron sobre mí, como zombies, hasta que desperté.

Una propuesta de Àngela Maria.

Standard
Coloquiales, Propuestas, Sin categoría

222- FAN

¡Hola adverfans!

A parte de ser Oscar Arenas Larios, hoy soy la persona más feliz de la tierra, de verdad, no os lo vais a creer: ayer fue el mejor día de mi vida. Porque le conocí, aunque yo ya lo conocía: ¡¡Lo sé todo de él!! Pero, quiero decir que lo vi en persona, frente a frente… ¡que lo toqué!

Sí, adverfans, al que ha hecho posible que al que me motivó a publicar en la red y al que con todo lo que hace, inspira mi día a día, y al que ha hecho que nos conozcamos todos los advefans… Ay que me emociono…

Resulta que buscaba un redactor creativo. A mí me da igual el puesto si es para estar a su lado. La gente no lo entiende porque no pueden ver que mi vida gira entorno a él. Pero a mí me da igual, su presencia es lo único que necesito para motivarme y vosotros ya sabéis, adverfans, que si nos ofrecen dieciséis horas al día y sin cobrar, da igual: todo sea por verlo cinco minutos al día.

Total, que le mandé mi book, casi de perdidos al río, porque la esperanza es lo último que pierde un adverfan. ¡¡Y me dijeron que querían entrevistarme!! Resulta que yo tenía una cierta experiencia, de un año y a parte la carrera y el máster, así que me llamaron para entrevistarme. ¡¡Qué nervios, adverfans!! Claro, no me llamó ÉL personalmente, pero sí me dijeron que me iba a entrevistar… Me temblaban las piernas, estuve un día entero tartamudeando y una semana sin escribir… madre mía.

Entonces me digo… tengo que hacer lo que sea para impresionarle, claro. Y empecé a escribir una carta de presentación, y luego, otra, y otra y otra… Quería llegar a las 365 para pedirle «un año a su lado» o algo así… pero me quedé en 222 porque después de varias horas sin dormir y con taquicardias, pues ya era hora de ducharse e ir a la entrevista.

¿Y cómo fue la entrevista, diréis? Pues casi me desmayo. No me lo podía creer: él y yo solos en una sala y escuchando lo que yo decía. Si es que era capaz de decir algo… Recuerdo que me dijo que me veía muy joven y yo le dije que sería capaz de hacer lo que fuera para trabajar con él y compensar eso. Que podía demostrárselo y tal…

Bueno, si después no me fue bien la entrevista, eso es otra cosa, pero lo vi, le estreché la mano y estuvimos hablando un buen rato. Ya me puedo morir.

Una propuesta de Cristina Vila

Standard
Coloquiales, Propuestas, Sin categoría

221- Andalú

¡Quillo! Que me llegao a tu agencia con er caló que hace… Mira, sabe que etaba en un sitio mu güeno, con grande cuenta… ¡Pue ya no! Me han pegao una guantá y me quedao sin trabajo… que malafoya la crisi… ¡Se ha ecasharrao el negocio, la economía y tó! ¡Pero yo no me acoquino!

Ecushame una mijita, me daba yuyu quedarme en el paro, quillo y me pegao una jartá de ecribí… Yo, y con lo pejiguero que soy ya he escrito má de docienta veinte carta, total pa qué, ¡pue pa demotrá que valgo! Unponé: hoy pueo etá ecribiendo azín, pero mañana alomejó imito a un vaco o a lo que tu me pía, porque también ecribo lo que me digan, ¿zabeono?.

La verdá que ya etoy ringao de etudiá, que ya con la carrera y el máter tengo batante, pero como zoy un porrúo digo, pue aquí por mi narice que conzigo trabajo, ¡ojú!

¿Que si quiero que me entrevite? ¡No ni ná! Venga, no me sea desaborío y no tomamo una aceitunita, una cañita y mientra me dice cómo podría ecribir eto mañana…

Una propuesta de Jose Ildefonso

Standard
Pastiche, Propuestas, Sin categoría

218- Informático

Inicio sesión como Oscar Arenas Larios…

Abro el editor de textos creativos. Después de introducir los pertinentes comandos a la consola de mi equipo, he desfragmentado mi placa base en 218 imágenes de disco que actuarán como copias de seguridad que voy colgando en la red. Puede que alcance los 365, todo será cuestión del procesador, que ya está al límite de su capacidad de cálculo. Lo bueno, es que aunque el núcleo de cada imágen de disco sea el mismo, la información guardada es aparentemente distinta gracias a que mis permisos de root me han permitido acceder a su código fuente.

Desencripté las protecciones de los servidores que emplazaban los banners de una red publicitaria y me mantuve dentro durante un año y cuatro meses descifrando el algoritmo de su creatividad. Me sorprendo, ¿qué habría conseguido si en lugar de estudiar Publicidad hubiera estudiado ingeniería? Cómo ves, no he almacenado demasiados bytes en mi vida, pero te ofrezco una versión de mí mismo absolutamente estable y con garantías de seguridad.

Si te doy mi API, podremos conectar nuestros puertos e intercambiar archivos y registros en la nube. Sin embargo, quizá quieras poner a prueba mi ancho de banda antes. ¿Por qué no me haces una propuesta de desfragmentación y te devuelvo la imagen de disco en cualquier extensión que me pidas?

Cierro sesión.

Una propuesta de Bàrbara Nicolau

Standard