What I have done to deserve this
Me llamo Oscar Arenas Larios y mi campo del saber es el lenguaje sofista y su fenomenología. Estudio cómo las palabras transmiten conocimiento y nuevas ideas para trasladarlo a diálogos prácticos con los consumidores.
Deseo ejercer junto a los maestros de la Academia y el Liceo y por ello he escrito 293 disertaciones hasta la fecha, sin variar mis argumentos pero sí cambiando la forma de exponerlos. Mi tesis es que la fuerza está en la forma porque esta es la manifestación múltiple de la verdad absoluta. A todos los que dicen que el lenguaje engaña, les digo que podemos desembarazarnos de las palabras gastando su uso, torturando su significado con el contexto.
Sin embargo, mis máximas son refutadas reiteradamente mediante la negación categórica basada en una misma falacia ad hominem: que mi juventud me priva de la razón y la experiencia. Pero lo cierto es que no se puede demostrar relación causal alguna entre edad y talento. Además este falso axioma se replica con hechos: con mi licenciatura en Filosofía, con mi máster en Psicocreatividad del Ser y con mi experiencia en una agencia multinacional. Y si aún fuera insuficiente, he elaborado un discurso sobre mi método basado en la voluntad de experimentar hechos nuevos y en la motivación para lograr el mayor bien para el mayor número de personas.
Desconozco si eres un superhombre, pero lo lógico es que apliques la duda metódica a mis disertaciones: piensa, luego dime como comprobarás mi habilidad en la próxima carta.
La luz resbalaba por las paredes del despacho y yo estaba tratando de asumir aquella negativa educadísima y que, a la vez, convertía mis promesas de motivación y experimentación en pavoneos pueriles.
—Quisiera hacerle una pregunta, si no es indiscreción. ¿En qué se basa para considerar mi juventud como una contrariedad?
—Tal vez es usted un poco vanidoso. Un redactor creativo debería tener una pizca más de humildad.
Estaba delante de un hombre de cabello entrecano que coqueteaba con la calvicie y que pese a sus facciones totalmente olvidables pretendía lograr cierta transcendencia a través de unas vitrinas repletas de metales de certámenes y concursos varios. Que llevara el cuello de la camisa abierto y desde aquella posición me judicara vanidoso suscitaba en mí una cierta aspereza. Urdí una excusa no demasiado alejada de la realidad para seguir tejiendo mi discurso tras ella.
—Comprenderá que estoy algo fatigado después de 292 cartas —musité retirando mi portafolio, de una procacidad estilística vulgar, si se compara con mis cartas, todo sea dicho.
Con dicha maniobra pretendía replantear la cadencia que estaban tomando las preguntas y reconducir una entrevista que me había costado meses ganarme y cuya continuidad estaba más que puesta en duda. Durante los meses posteriores a mi salida de cierta agencia multinacional, me había dedicado a reescribir con metodismo e insistencia diarias mi carta de presentación. Mi meta era alcanzar las 365 versiones del mismo texto para hacerme merecedor de una cierta atención por parte de publicitarios y reclutadores. Una elección no demasiado grata pero completamente natural si se repara que, en aquellos tiempos de ética trastabillante, un título o unos estudios universitarios no tenían toda la buena consideración que debieran.
Vislumbrando ya el final de la empresa, su dimensión perdía dramatismo y hasta había quién percibía mis humildes ejercicios de escritura como pretensiosas exhibiciones literarias. En aquellos momentos, convenía convertir la crítica en una oportunidad.
—¿Qué se le ocurre para escribir mi carta mañana, maese? Por supuesto tiene total libertad para proponerme algo. Así haré méritos para tener yo otra libertad: la de demostrarle mi valía.
*El 23 de abril es el Día del Libro y los Derechos de Autor porque se dice que tanto Shakespeare como Cervantes murieron tal día como hoy. Sin embargo, el 23 de abril de 1981, también murió Josep Pla, el que quizá ha sido el escritor catalán de no-ficción más importante de todos los tiempos. Para homenajear su prosa rotunda y evocadora, sirva pedir trabajo cómo creo que lo habría hecho él.
Aquí yace
Oscar Arenas Larios
28 de diciembre de 1990 – 20 de abril de 2014
Redactor creativo y experimentador incansable, siempre demasiado joven para el descanso eterno; más quedará en nuestra memoria por su trabajo incansable escribiendo 289 versiones del mismo texto.
Rogamos eleven una plegaria y una propuesta de estilo para la eterna creatividad del alma de este malogrado publicitario, desaprovechado psicocreativo y exbecario de OgilvyOne.
E.P.D.
Hola,
Me llamo… ¿Oscar Arenas Larios, Julio Iglesias Puga o Elvis Presley? ¿Y a qué me dedicaba? ¿A la redactor creativo, a la desactivación de explosivos, a la doma de orangutanes?
La cuestión es que busco… ¿trabajo, mi mechero, el amor de mi vida?
¿Cómo pienso encontrarlo? ¿Ecriviendo 365 versiones de esta carta, escaneándome la cara y colgándola en Facebook, anunciándome en la sección de relax?
¿Todo ello para qué? ¿Para demostrar mi habilidad, por una apuesta con unos sicarios, por una promesa a la Virgen?
¿Y qué he hecho hasta ahora? ¿Licenciarme en publicidad, graduarme en filología clásica, cursar un ciclo superior de transporte de mercancías peligrosas? Y seguí con… ¿un máster en psicocreatividad, un seminario de filosofía budista, un workshop de matemática discreta?
Pero además, acumulé más de un año de experiencia en ¿una agencia multinacional, hacerme el dobladillo de los pantalones, cultivar marihuana en un mi trastero?
Puede que te parezca ¿joven, homosexual, criptofascista? pero ¿mis ganas de experimentar, mi elefantiasis, mis amenazas de muerte? harán que te plantees ¿entrevistarme, denunciarme, fusilar mis ideas?
Lo que importa es adaptarme a ¿tus órdenes, la ropa interior de tu pareja, a unas condiciones de semiesclavitud?
¿Por qué no me propones un estilo al que adaptar esta carta, una canción para el DJ, una receta de cocina?
Hola,
Me llamo Oscar Arenas Larios y me encanta escribir, ya sea con una pluma Faber-Castell sobre mi Moleskine o con el teclado de un MacBook. Me encantaría trabajar para SCPF, AKQA o Ideo, pero lo he hecho para OgilvyOne (y lo cierto es que tampoco estuvo nada mal, teniendo en cuenta que tuve tiempo de agotar varios Paper Mate y una Quo Vadis). También me encanta pensar. Y soy capaz de hacerlo al sonido de los discos de la Motown o enriqueciéndome con pelis de Filmin. Ya ves, me gusta tanto que en este WordPress verás el mismo texto reescrito 365 veces distintas. Sí, límpiate las Ray-Ban todo lo que quieras pero no me he equivocado de cifra: 365.
Me licencié en la UAB y continué estudiando un máster ahí. Si me ves muy Petit-Suisse es porque, sinceramente, necesitas tomar All Bran. Y es que, después de mi corta experiencia, tengo tanta motivación que parece que lleve dos Red Bull en el cuerpo y que viva en un spot de Estrella Damm.
Al final habrá que aplicar eso que dice «la Caixa» y hablar, ¿no? Deja que abra mi Eastpak y te enseñe mi book. Y si aún no te convence, tira de Tenn y hazme la prueba del algodón. Dame un lápiz Staedler, un papel, pídeme lo que quieras y déjame veinte minutos en esta mesa de Ikea. Pon en marcha el cronómetro de tu Casio.
Mi nombre me guía.
Oscar Arenas vivía
escribiendo cartas cada día,
pesado como la CIA…
Si de una agencia salía
por mí, en otra me metía
La publicidad baldía
a prueba ponía
mi estilo, mi sintonía.
Mi talento dormía
tras las celosía
de las clases de economía.
Gradué su miopía
estudiando psicología
y aun así, mi edad chirría,
a los ciegos frente a la valía.
¡Motivación vence a economía!
¿Por qué me entrevistarías?
¿Por lo que diría?
¿Por las ideas en orgía
en mi book? Olas en la bahía.
¿Que es lo que pedirías
para reparar el paro que avería,
y atisbar, por fin, una mejoría,
en el horizonte, en la lejanía.
Buenos días tengas,
Mi nombre es Oscar Arenas Larios y hasta el momento soy conocido por desarrollar mi actividad como lo que Bill Bernbach definió como redactor creativo. Ahora mismo me hallo visionando en una perpetua reposición de Los Lunes al Sol sin cortes publicitarios. Puesto que, de mantener una actitud pasiva, mi situación podría ser más larga que la carrera del soldado Filípedes (y terminar con idéntico desenlace), he decidido tomar cartas en el asunto. Literalmente. Porque decidí convertir lo que en un proceso de selección actuaría como carta de presentación en el punto de partida de 365 ejercicios de estilo, a la manera del inimitable Raymond Queneau y del incomparable Joan-Lluís Lluís. Además, tomé la alternancia de Helios y Selene como frecuencia de publicación de estas cartas, lo que me obliga a un trabajo constante por mi parte.
Después de 276 versiones, he aportado un valor significativo a la firma del Rey de España que consta en mi título de licenciado en publicidad. Y es que, apreciado amigo, como aprendí en mi máster de la mano de altos académicos y profesionales destacados de mi sector: la diferenciación profesional es clave. Pese a mi juventud, no soy un benjamín en este negocio, pues alquilé mi pluma y mis palabras a una agencia multinacional durante un año y cuatro meses.
Creo firmemente en el talento, en la motivación y en las ganas de experimentar, en una suerte de trinidad postmoderna de libro de autoayuda y estoy plenamente a tu disposición para que me desmontes allenianamente en una entrevista en la que, si se tercia, podemos comentar mi book.
Eso sí, soy perfectamente consciente de que necesitas una evidencia empírica de las habilidades que afirmo tener. Por eso mismo te ofrezco la posibilidad de redactar uno de mis ejercicios de estilo en base a una propuesta tuya. ¿Hay trato?
Te estoy profundamente agradecido por tu tiempo. Hasta otra ocasión.
Una pluma me hace cosquillas
en la planta de mi pies
y estoy prisionero en una empanadilla
Eso es que estoy en paro, así es.
Quiero trabajar en publicidad
hablo con Dios, Él vela por mí.
No olvido esta temeridad,
ya traté de vivir así.
Oh no… te cantaré cada día
Oh sí… mi vida nunca será igual
Y mis canciones Oh no….. tampoooooooco
Quiero ser redactor creativo
sacarle partido a la licenciatura
y por eso cada día exhibo
mi book, mi fe y mi cultura.
Me adapto a tu proposición
siempre que sea decente
lo que causa la negación
de lo que me manda la gente…
Oh no… te cantaré cada día
Oh sí… mi vida nunca será igual
Y mis canciones Oh no….. tampoooooooco
En una entrevista confesaré
todas mis virtudes y mi juventud
como si fuera un pecado, a saber,
vivir la vida con rectitud.
Mi máster terminaré,
y si no doy con un empleo
a ti María me consagraré,
porque en tiiii….. yo creoooooooooooooo.
*Hoy es el cumpleaños de Bàrbara Nicolau, la mejor proponedora de estilos con diferencia. Creo que se merece que prepare este gospel con sabor a loncha de queso, aderezado con rimas malas y una forma muy poco elegante de creer en Dios.
¿Qué pasa pabo?
Soy el Oscar, el del Arenas y me mola que te inclinas la publi, neng. Pos ná, que estoy buscando curro aquí en un sitio o otro y a lo tonto a lo tonto, me liao y he escrito 267 cartukis pa mandar a la peña. Lo que me flipa es que no hay dos iguales y toas son diferentes, que no está mal pa demostrar que la toco fino fino. Y pos ya que estoy, que me crecío… y vamos a por las 365.
En 2012 me saqué la carrera de publi, después empecé con un máster ahí ya en racha, pero que también estaba currando en una agencia to guapa, desas que ganan premietes, ¿sabes o no? ¿Calomejor me ves muy pringao? Bueno, a mi me la pela, porque yo estoy motivao a tope y probaré cosicas nuevas cada día. ¡¡Que estoy mu loco!!
Buah, sería fetén que me entrevistaras y te paso el book que ya que lo he carreteao, me cagaría en la puta si no sirviera de ná. Pero, ¿eh? ¿Que no te tira? Don guorry bi japi, neng. Aquí no ha pasao ná. Que yo madapto a lo que tu quieras. ¿Venga, va, cómo quieres leer esto mañana, ahí cuando te levantes con tol resacón?
*Heredero del vulgar de Queneau, pariente del Coruño y del HOYGAN.