En clave, Estándares, Pastiche, Sin categoría

127- Radioaficionado

Aquí QRA Oscar Alfa Romeo Arenas Noviembre Alfa Sierra. QTH Lleida, ¿me recibe? Cambio.

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Mayday, mayday, mayday. Radio QTL demando trabajo estable como Charly Oscar Papa Yanki. Cambio.

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Puedo radiar esta QTL en otra frecuencia. QRV a propuesta, cambio.

QRU, ¿tiene algo para mí? Cambio

Disponible Bravo Oscar Oscar Kilo. Repito disponible Bravo Oscar Oscar Kilo. QUA formación y experiencia. Cambio.

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Mayday, mayday, mayday. Radio QTL demando trabajo estable como Charly Oscar Papa Yanki. Cambio.

¿Me recibe? Cambio y corto.

 

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Formales, Propuestas, Sin categoría

126- Medieval*

Señor,

Déxome ferir por la lança de la precaredad e prender en la carçel del paro. Dad me la mía libertad e avridme as puertas de vuesa agencia. Soy fazido 126 misibas diferentes, xifra nunqua oida por alguandre hasta oy e solo imaxinada por Dios Todopoderoso que en çielo está. Oxalá me tomárais a vuestro servicio con mis 126 misibas pues çercando trabajo me hallo.

Ixió la idea del trivium e del quadrivium, de mis estudios e del trabajo de la vertud mía. Dizen que es veluntad de Dios pero fui proscrito e necesito trabajar. Dad fe al rector creativo o el día ya no como. Le ofreçieron espadas e cascos para fazer batallas, yo le ofreçco plumas e cabezas para fazer miraclos.

Truje mi livro, con exemplos saquedos de mos laudados servicios en campañas commo la carta de nos que puedo escribir para vos de ser tu veluntad que la realize. Cúirame mi mal, no me dexes, si non teneres trabajo oy, dalo me maneana, que ganaré con esa e cuantas propuestas que reciva en vida.

Anscario de Arenas

*Es decir, intentando recrear el castellano de los siglos XI, XII y XIII. Como yo no estaba ahí (y tú tampoco), no soy un experto en el tema y he optado por hacer que parezca todo lo medieval posible obviando el rigor.

Una propuesta de Chemanga y Mari Paz Cala

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Pastiche, Propuestas, Sin categoría

125- Cantinflas

Bueno, aquí estamos, en presencia de ustedes. No iba a estar en ausencia, ¿no? Pues no les voy a entretener, nomás unos minutos. Miren yo viví honradamente, sin engañar a nadie, solo que me dedicaba a escribir publicidad. O sea, que me escribía panfletos, flyers, folletos, dípticos, trípticos, elípticos, banners, robapáginas, megabanners, e-mails, correos electrónicos, newsletters, spots, spits, spuds, spam. Ahorita mismo no trabajo y quizás por ventura alguno de ustedes podría ofrecerme una forma digna de ganarme el pan… Nada del otro mundo. Solo escribir panfletos, flyers, folletos, dípticos, trípticos, elípticos, banners, robapáginas, megabanners, e-mails, correos electrónicos, newsletters, spots, spits, spuds o spam, ya saben.

Me llamo… por teléfono a mi mismo. No, en serio, cuando me llamo y me respondo pregunto por Oscar Arenas (Oscar Arenas me llamo, ¿saben?). Si lo pronuncian en voz alta, mi nombre debería sonarles, porque estuve en la punta de lanza del mundo publicitario, y milagrosamente no me corté ni me pinché. Aunque, claro, me caí y aquí estamos yo y seis millones de guatachos en paro. Pero yo daré la cara, porque dar el culo estaría feo y porque soy un licenciado en publicidad y según la ley 18/97P tengo derecho a volver a trabajar a trabajar dignamente. ¡Sí, eso!

No se dejen llevar por mi aspecto. Soy aún más joven de lo que aparento. ¡Ahí está el detalle! Un viejo habría escrito esto solo una vez. Yo lo he hecho tan mal que ya llevo 125. Mire, esperen, tengo aquí el resto de cartas… ¿Que me vaya? Vaya. Vaya, vaya… Pero si aún no les he explicado lo mejor: por qué estoy en paro.

¿Que por qué? Ah, díganmelo ustedes, díganme por qué no me contratan, eh, porque antes afirme que según la ley, ¿qué ley dije?

*Mario Moreno «Cantinflas» fue un genial actor mexicano que interpretaba variantes del mismo personaje, ese entrañable don nadie, malabarista del caos, que sembraba la confusión a su alrededor para cultivar las carcajadas en su público.

Una propuesta de Alejandro Garrido

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Formales, Pastiche, Propuestas, Sin categoría

124- Nerd*

Buenos días, terrícola

Me dirijo a usted vía streaming encriptado robando el WiFi de El Pony Pisador desde mi nave Enterprise. Estoy en la progresión para salir del inmenso agujero negro entrópico que representa el paro para un creativo. Mi ambición sería alunizar en un puesto de trabajo en su agencia, aunque la verdad: si mi éxito en la búsqueda de trabajo termina siendo como mi éxito en la búsqueda de la compañera sexual adecuada… tendré que inventármelo.

Ejercito diáriamente mis facultades intelectuales y lingüísticas para que, cuando trabaje de nuevo a las órdenes de un director creativo pueda rendir más que el Halcón Milenario. Ahora mismo, mis habilidades de redacción intergaláctica orbitan alrededor de mi carta de presentación como redactor y con cada nueva órbita creo un texto nuevo… cada día. ¡Esto se va a alargar más que Doctor Who!

Me licencié falsa magna cum laude en Ciencias de la Comunicación y ahora mismo estoy terminando un Máster en Psicocreatividad Cósmica. Para no evidenciar el desconocimiento del común de los mortales, mejor no me pregunte lo que es. Aunque soy joven, he escrito ya muchas campañas después de pasar un año marciano en una agencia de publicidad (es decir pasé lo que dura una vuelta al Sol en Marte, no es ese año fuera raro, aunque en realidad, bueno, da igual). Además, precisamente porque soy joven, puedo escribir muchas más campañas porque moriré más tarde que por ejemplo, usted. Tendré tiempo de pensar en lo que alguien sin mis conocimientos no pensaría. ¿Ha sospesado alguna vez en las posibilidades creativas de un lorem ipsum para hablar con gente a la que le dé igual todo? ¿O del idioma orco para dirigirse a consumidores de nivel intelectual pobre? Pues yo sí, alguien tenía que hacerlo y tarde o temprano, la comunidad científica reconocerá mis aportaciones al lenguaje o a la comunicación, premiando mis experimentos y mi tesón.

Mientras tanto, podría darme trabajo. Ahá, casi le pillo con un bonificador negativo en su defensa. Bueno, no, pero en serio, entrevísteme. Me pondré a tartamudear como un loco pero tenga paciencia y le comentaré a-a-alggugugu-nas ca-ca-campañas ra-ra-random de mi mi mi bo-booo-book. O… o… ppppón-game a prueba… V-v-venga vamos r-r-réteme… ¡a un duelo samurai!

*El nerd es aquel individuo sumamente talentoso en algún terreno intelectual que resulta ser un completo desastre en su vida personal. A menudo inmaduro e inseguro se encarna en personajes como Sheldon Cooper, con un inmenso apetito por el conocimiento, obsesión por las normas, el orden y con gustos culturales alternativos. Creo que me ha quedado un nerd muy friki… Pero digamos que me lo he traído a mi terreno.

Una propuesta de Marc Cartanyà i Bàrbara Nicolau

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Pastiche, Sin categoría

123- Quentin Tarantino

Hank Williams III suena en una gasolinera en medio de la carretera. Un Ford Mustang la sobrepasa. En medio del desierto, las sombras de dos hombres se recortan contra el sol del atardecer. La sangre es marrón si se mira a través del cristal de unas Ray-Ban.

«Hijo número 1, ¿qué ha pasado?»
«Otro muerto, papá. No sé cuántos van.»
«123. Llevo la cuenta. ¿Hay también casquillos aquí, como en los otros?»
«Correcto. Los casquillos son una especie de contador. Siempre encontramos tantos como muertos llevamos. Además, los de balística dicen que cada uno ha sido disparados por un arma diferente.»
«Eso es jodidamente imposible. No hay semejante arsenal en este Estado…»
«Pero sí hay el hombre.»
«Arenas. Solo alguien rehusado por los criminales puede ser peor que ellos.»
«Quiere demostrar su habilidad con las armas… ¿Cuánto va a durar esto?»
«Más de lo que podamos soportar.»

The Coasters suenan en el sótano de un pub del extrarradio de Austin. Las miradas de varios estudiantes borrachos se desenfocan alrededor de la mesa en la que se sientan. Por debajo de la mesa coquetean unos pies liberados de unos zapatos de tacón.
«¿Y ahora que te has quedado sin tu único trabajo, qué harás, Oscar?»
«Es tu oportunidad, busca algo legal, tío. Recuerda lo que nos decían en la universidad…»
«Escribe, no se te da mal. Hazlo cada día y pronto te tendrán en cuenta.»
«Aprovecha tus máster, seguro que alguien busca gente cómo tú.»
«Si, Oscar, deja las armas. Haz algo con ellas, véndetelas, yo que sé. Edita un libro con lo que saques.»
«Seguro que si le echas ganas consigues lo que te propongas. ¿Has pensado en trabajar en publicidad?»
«¿Cómo se supone que voy a trabajar en publicidad con lo mal que está el sector? Haré algo mejor que todo eso…»
«¿Ah sí, qué, Oscar?»

Paga las bebidas de todos. Fuera se oye el motor de un Acura alejándose.

Suena Enio Morricone. El agua aceitosa lame los muelles fluviales de Nueva Orleans. Un tipo bebe de una taza frente al agua. Otro se acerca por detrás.
«¿Te entrevistarás con él? Esto no puede seguir así… ya has visto lo que es capaz de hacer.»
«Es muy joven.»
«Pero se ha cargado a 123 personas con armas distintas. ¿Cuánto ha tardado en conseguirlo?»
«Y qué más da. Lo ha hecho. Arenas sigue ahí fuera y no está con vosotros. Eso es lo que le hace peligroso. Retadle. Eso le gusta. O mejor, ponedlo de vuestro lado.»
«No me estás solucionando las cosas, maldito gabacho.»

Se oye un disparo y el segundo hombre cae al agua.

«No soy francés, jodido yanqui. Soy de Perpinyà…»

Se acerca otro hombre. Ya no queda ni rastro de la borrachera que cogió en Austin cuatro meses atrás.

«Hola Joan-Lluís. Ya está hecho. Te devuelvo el libro que me prestaste. Me ha sido de gran ayuda para fabricarme ciento veintitrés armas distintas. Sin ti no hubiera llegado hasta aquí.»
«Y no deberías llegar más allá.»

Otra vez un tiro y la taza que sostenía del de Perpinyà le estalla en las manos.

«Nos veremos en Knoxville, Joan-Lluís.»

El Acura arranca en la lejanía unos minutos después. Alguien ya ha retado a Arenas.

*Cuando leí Xocolata desfeta, los 122 ejercicios de estilo de Joan-Lluís Lluís, había una página en blanco, el ejercicio 123, a la manera del lector. La editorial La Magrana organizó un concurso para que los lectores hiciéramos una versión más de la historia de Lluís y yo opté por imitar el estilo de Quentin Tarantino. Ganó una traba usando palabras con ele geminada. Nada que hacer, salvo batir el récord de Joan-Lluís Lluís unos años después.

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Sin categoría, Trabas

122- Galicismos*

Bonjour,

Me llamo Oscar Arenas y quiero debutar en tu agencia de publicidad como copy de avant-garde. No soporto el corsé que me impone el paro y estoy combatiendo este complot con un tour anual de cartas diarias. Después de escribir las 122 primeras creo que ya no soy un amateur. Con mi savoir-faire, desde el teclado de mi ordenador puedo conseguir un collage de estilos remarcable: ¿un argot, un menú de restaurante, un film para una eau de toilette?

No sé si soy un redactor creativo de élite pero tengo un popurrí de títulos que oh là là: licenciatura en publicidad, dos postgrados y un máster en curso. Puede que, al ver mi carné de identidad, te parezca joven y naïve. Sin embargo, estoy dispuesto a demostrarte con mi grandeur que soy un chovinista de la creatividad y que de mi joie-de-vivre saldrán las piezas más gourmet de tu boutique. Eso sí, yo solo sé escribir con glamour, mejor que me busques un buen director de arte especialista en la suite de Adobe y con mucha cultura cinematográfica.

Para ponerme a prueba, puedo mostrarte mi cahier de bon-vivant, aunque prefiero que intentes sabotear mi proyecto con una propuesta de estilo digna de una femme fatale. Así comprobarás que esto no es un soufflé que se deshinchará a la mínima y, de paso, te llevaráss un souvenir único.

¿Te parece bien? ¡Alors, brindemos con champagne!

*Para igualar el récord de ejercicios de estilo de Joan-Lluís Lluís me parecía adecuado rendir un homenaje a la influencia del francés en su obra. Aunque Lluís escribe en catalán, la literatura francesa debe haberle influido tanto como a mi la castellana (leo, escribo y hablo más en catalán que en castellano).

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Coloquiales, Experimentales, Propuestas, Sin categoría

120- Memes*

Me quedé sin trabajo porque no era fijo. Después me echaron del piso en el que vivía porque no podía pagar el alquiler. Después mi novia me dijo que me dejaba porque, bueno, no, en realidad no tenía novia.

foreveralone

Volví con mis padres, bajo la amenaza de que me echarían de casa a patadas si no conseguía pronto un trabajo.

Okay

Manda huevos: estar en paro después de haberme sacado una licenciatura, dos postgrados y haber acumulado más de un año de experiencia en una agencia… En solo cinco años.

notbad

Habiendo hecho todo eso, pensé que mi habilidad me permitiría vivir un tiempo sin trabajar. Y de pronto, se me ocurrió.

fuckyea

¡Fingiré que busco trabajo para que mis padres me permitan vivir en su casa! Escribiré cada día algo distinto pero diciendo lo mismo… ¡Y a vivir del cuento!

Y0UJC

 

Pero… ¿has conseguido trabajo? ¿Alguien se ha fijado en ti?

trollface

Bueno, llevo 120 cartas. Casi 4 putos meses, acojona, ¿eh?

motherofgod

*Un meme es algo complicado de definir… Teóricamente  es una unidad de información cultural con capacidad autorreplicante que puede aplicarse a distintas manifestaciones. Desde un clip del APM a un emoticono de WhatsApp. Sin embargo, en España, los memes son más conocidos como los dibujos del blog colectivo Cuanto Cabrón.

Una propuesta de Joshua Sánchez

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Coloquiales, Pastiche, Propuestas, Sin categoría, Trabas

119- Gañán*

¿Qué pasa zagal? Soy Oscar Arenas.

Llevo ya como 119 cartas así por lo bajini pero hoy me decidido a pegar bramidos desde el campanario del pueblo. Ha llegado el momento de mandar cartas para pedir trabajo a cascoporro. De escribir a punta pala, que no falte de na. ¿Qué te has creído que soy un gambitero? Pos no. Soy lo que le conviene a tu agencia, que ya hay muchos creativos viejunos.

Que esto de escribir cada día una carta distinta es una cosa tontuna que se me ocurrió así porque sí… Bueno, pues sí. ¡Es una gañanada como un piano! Un día no cerré el boquino a tiempo y, que no hay huevos, que sí hay huevos…Y aquí me tienes, el recopetín de los redactores de este país, vaya pues.

Se conoce que desde chiquitico me gustaba escribir y luego al estudiar, que soy lecenciao, y trabajar de sol a sol, al salir de provincias pues ya te puedes imaginar. Domino cualquier estilo, te puedo hacer aquí un monólogo para la risión, una historia del copón o uno tan malo que me den una somanta de palos. Pero vamos al lío, que tengo yo ya regomello en el estómago… necesito comer, que me pagues un jornal, que te veo yo ahí muy ternesco, con las posaderas en tu oficina como un gorrino pachón. Aunque ahí mi book es más bien regulero, hay alguna ideaca, pero oye, que lo que importa es lo que tengo por delante, cosa bárbara…Dime cómo quieres que te escriba una de mis cartas, me estrujo la mollera y te armo aquí una zapatiesta que verás.

*Resultado de fusionar la propuesta «provinciana» de Belén Estrada (es una historia muy larga) i la «chanante» de Eli Gil. Básicamente he usado expresiones y palabras manchegas que han popularizado humoristas como Joaquín Reyes o Ernesto Sevlla a través de sus programas La Hora Chanante, Muchachada Nuí o Museo Coconut, y darle un toque a lo Celebrities.

 

 

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Coloquiales, De Raymond Queneau, Pastiche, Sin categoría

118- Historia de miedo*

Vaya, qué de niebla. Podría venir alguien y no lo veríamos hasta tenerlo encima. Bueno, ahora con esta luz vacilante de las brasas del hogar, ¿no os parece que es el ambiente ideal para contar una historia de miedo? Me viene a la cabeza una cosa que me contó un buen amigo que ya no está entre nosotros. Precisamente el mismo que me trajo a Lleida era una víspera de Todos los Santos. En estas tierras, cuando se posa la niebla a principios de noviembre, siempre muere gente de forma increíble. Nunca se descubre al asesino, solo si este se ahorca o se lanza al Segre con el remordimiento atado a sus pies. La gente dice que los asesinos siempre muestran unas marcas rojizas en el cuerpo, como estigmas, que recuerdan a palabras.

Sin embargo, ese amigo me contó su teoría. Hace unos cuantos años, tampoco tantos, vivía en el barrio de L’Escorxador (en catalán, Matadero, se veía a venir algo así, ¿verdad?) un joven vanidoso que se dedicaba a escribir para encontrar trabajo. Escribía siempre lo mismo, pero adaptándose a distintos estilos porque creía que solo con su habilidad podría conseguir trabajo. Se llamaba Oscar Arenas. Pronto empezó a probar cosas nuevas, en su locura incipiente, escribiendo textos incomprensibles que parecían salidos de la boca del mismísimo diablo. Al poco tiempo se cansó de escribir en las mismas cuartillas grisáceas. Trató de hacerlo en otros lugares. Y aprendió a picar piedra, a escribir con tinta china y a tatuar piel humana.

Su obsesión era convertir sus palabras y sus ideas en conjuros que sometieran a cualquiera su poder. Por eso había estado un año estudiando y trabajando día y noche para comprender los secretos de la manipulación de la mente. Alcanzó un dominio de la psicología y la creatividad que convertía sus argumentos en órdenes. Sus  amigos y sus familiares se habrían librado de él si hubieran tenido libre albedrío, pues ya era temible antes de que sucedieran nada. Un día, después de haberlo hecho incansablemente a lo largo de 118 cartas, se cansó de pedir trabajo y empezó a imaginar formas distintas de matar, adaptándose a cada víctima, a cada lugar. Aunque fuera un asesino, quería seguir escribiendo y a veces marcaba a sus víctimas. Fundió tipos anunciando la muerte del maestro de la imprenta local, moldeó las palabras de agonía del alfarero, hasta diagnosticó la muerte del médico. Las palabras siempre pierden a la gente. A Oscar también. Fue descubierto y encarcelado. Se convirtió en el tatuador de los presos, con unos diseños nada carcelarios, que parecían escritos en un alfabeto inventado dictado por el mal.

Tradicionalmente, el Día de Todos los Santos se amnistiaba un reo. Y desde que Oscar entró en prisión, esa fecha se convirtió en sinónimo de una nueva muerte, pues volvía a cometerse un crimen retorcido, complejo y siempre distinto, cómo los de Oscar. Pero las palabras, la marca, la firma ya no aparecían. A veces, después de los crímenes aparecían  expresidiarios ahorcados, que parecía que no soportaban su recién estranada libertad. Algunos mostraban marcas rojizas en el cuerpo, similares a palabras pero, ¿en qué lengua? Con los años, los asesinos dejaron de ser presos, pero sus crímenes siguieron coincidiendo con el Día de Todos los Santos. A menudo, cualquier sarpullido, cualquier marca supurante, se interpretaba como la instrucciones para matar enviadas  a través de un tatuaje espectral por aquel preso legendario, que ya nadie recordaba había existido de verdad.

Lo curioso del caso es que si aún buscas en la prensa, puedes encontrar referencias a esas marcas en los cuerpos de algunos asesinos y a todos los asesinatos rocambolescos de Todos los Santos. Y… ¿Esto que tengo aquí en la mano? No, nada, antes me he apuntado un par de recados en boli rojo, una cosa que os quería preguntar. ¿Cómo os gustaría morir, por cierto?

*Para celebrar estos días de fiesta que tenemos por delante, me agarro al lado lúgubre de las celebraciones: las historias de muertos que andan sobre la tierra, mezclándolas con el ya omnipresente Halloween.

 

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